lunes, 30 de enero de 2012

"EL ESTADO DE SITIO": CANTO A CÁDIZ COMO SÍMBOLO DE LIBERTAD

Crítica de Teatro.


Lleno absoluto en el Gran Teatro Falla para asistir a la representación de la obra ‘El Estado de Sitio’ del novelista y dramaturgo francés Albert Camus, uno de los escritores y pensadores más representativos de Francia en el período de la segunda posguerra. La obra es una muestra más del activismo literario del autor, quien a través de sus obras manifestó su visión desencantada de la sociedad y su concepción radical humanista de la política.

La obra teatral se estrenó en 1948 como una dramatización del argumento desarrollado por el autor en su novela ‘La peste’. Albert Camus tuvo ascendientes españoles por la rama materna y su entronque genealógico con España lo conoció curiosamente mientras trabajaba en ‘El Estado de Sitio’. La anécdota sirve como posible explicación de que la acción intemporal de la pieza teatral se ubique en Cádiz. Esta feliz circunstancia es la que ha permitido la producción del montaje escénico de esta obra por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, como contribución a la celebración del Bicentenario del Bicentenario de 1812.
La libertad se configura en ‘El Estado de Sitio’ como el elemento vertebrador de la obra y también como permanente telón de fondo del relato. En nombre del amor humano y como rechazo a los totalitarismos, Camus elaboró en esta obra un canto de exaltación de un mundo utópico, libre, solidario y justo. El canto a la libertad es el leit-motiv del desarrollo dramático en el que se impone la palabra por encima de todo, porque la acción narrada es sólo una mera justificación para la expresión del ideario polítici del autor en boca de los distintos personajes. La propuesta del gaditano Juan García Larrondo en esta adaptación incluye también un discurso paralelo, aunque sin palabras, a través de la proyección audiovisual de momentos históricos grabados en Cádiz. En ese alegato paralelo, añadido pero complementario a la de Camus, se apela a la inteligencia y a la memoria de los espectadores para recordar que La Peste y La Muerte representadas en el Cádiz ficticio de la obra, también tuvo lugar de forma real en Cádiz en un pasado no tan lejano.



La victoria del joven Diego de ‘El Estado de Sitio’ es sólo una batalla ganada en una guerra que nunca se acaba. Por eso, la celebración del Bicentenario de la primera Constitución española potencia que esta obra se convierta en una referencia universal cuando “se hable de ideales de democracia y de sociedad con aspiraciones de igualdad”, como se indica en el programa de mano. Con ese enfoque, Juan García Larrondo propone una nueva lectura de la obra de Camus, actualizada pero con matices diferenciales con la del autor francés. En consecuencia, el Centro Andaluz de Teatro representó también un ‘Estado de Sitio’ generado por el fascismo, como forma de denuncia de las nuevas pestes y tiranías, que se transforman continuamente y adoptan nuevas formas para cada generación.
Desde el punto de vista escénico, Camus moldeó en ‘El Estado de Sitio’ su propio concepto teatral, en el que todos los recursos posibles del arte dramático se mezclan para formar su deseado “espectáculo total”; música, movimientos grupales, gestos, escenografía y géneros diferentes se ponen al servicio de la representación dramatizada del pensamiento del autor teatral. En ese sentido, la representación del Centro Andaluz de Teatro cumplió con creces con el objetivo de obtener un espectáculo total.

La versatilidad escénica que proporciona la escenografía ideada para la obra más la proyección en una pantalla de cortometrajes históricos o las intervenciones filmadas de algunos protagonistas de la historia, además de enriquecer notablemente la puesta en escena, suaviza en parte la densidad inherente a la narración. Giuliano Spinelli utiliza con habilidad el decorado, cuya principal función es simbólica pero que le sirve también para dar más volumen a la escena, situando sobre el escenario dos planos diferentes en altura y varios niveles de profundidad.

La representación teatral resultó espectacular e interesante, pero algo pesada, especialmente por la lentitud exagerada de algunas transiciones escénicas y la grandilocuencia verbal de los principales actores. Resultaron bonitas e impactantes las intervenciones corales, con música de Antonio Meliveo, aunque acusaron deficiencias los actores-cantantes en el empaste musical. Por cierto, la escena procesional con velas que representó el coro de actores mejoraría si se atenuase la tenebrosidad y confusión de la situación. Por otro lado, hay que alabar el trabajo de Miguel A. Camacho en la iluminación, porque consiguió una riqueza cromática extraordinaria en el juego de creación de diferentes atmósferas sobre el mismo escenario.
La reacción del público, cariñoso y condescendiente, fue calurosa a pesar de que una parte estuviera literalmente aterida de frío debido a un teatro absolutamente gélido esa noche. El final de la representación se animó con los reiterados aplausos del público, que tuvo en cuenta el esfuerzo de los actores para generar una representación convincente y creíble del relato. Recibieron un justo y merecido premio los actores, arropados estruendosamente por sus incondicionales, capaces de administrar bravos por doquier. DIARIO Bahía de Cádiz Francisco Mesa
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FICHA DEL ESPECTÁCULO:

‘El Estado de Sitio’. Autor: Albert Camus, en versión de Juan García Larrondo y con música de Antonio Meliveo. Centro Andaluz de Teatro. Director: José Luis Castro. Escenografía: Giuiliano Spinelli Iluminación: Miguel Angel Camacho. Intérpretes: José Pedro Carrión, Juanma Lara, Esther Ortega, Luis Rallo, Celia Vioque, Luis Centeno, Lara Chaves, Nerea Cordero, Marta Escurín, Diego Falcón, Amparo Marín, Virginia Nölting, Javier Parra, F.M. Poika, Esther Pumar, Norberto Rizzo, Jorge Ruiz, Miguel Zurita.

Lugar y día: Gran Teatro Falla, 10 de enero.

FRANCISCO MESA. DIARIO BAHÍA DE CÁDIZ DIGITAL. 14-1-2012

LA CIUDAD DONDE NO SOPLA EL VIENTO



Crítica de Teatro.

Lo bueno que tienen las obras de los grandes talentos es que admiten lecturas que seguramente no estaban en la mente de sus creadores cuando fueron concebidas. Camus escribió El estado de sitio en 1948, tras la devastadora experiencia de la Segunda Guerra Mundial. Un tiempo de héroes y canallas, que tienen su cumplida presencia en el texto. No es casual que la ambientara en Cádiz. El prematuramente desaparecido Nobel francés tenía en mente a la única dictadura fascista que quedaba en Europa, la franquista, que sobreviviría aprovechando la marea anticomunista. Desde este punto de vista, no deja de ser un homenaje a la ciudad donde se dio a la luz una de las primeras constituciones liberales del viejo continente. ¿Quién si no Cádiz para esta parábola sobre la represión, la uniformidad y la dictadura? Camus siempre tuvo un especial cariño por España, su madre era de origen menorquín.

Pero como decíamos al principio de estas líneas, algunas obras llevan sin saberlo en su seno las semillas de otros frutos que no estaban al inicio. El estado de sitio es una parábola sobre el fascismo, pero en este recién iniciado 2012 puede verse como una lectura de la indefensión del pueblo ante las fuerzas desatadas por la cara más oscura de la historia. Si no saben de que hablo, echen un vistazo a las páginas económicas de este mismo periódico. La adaptación del portuense Juan García Larrondo incide con habilidad en estos temas, con la escena de las reformas que no reforman, y demuestran la vigencia del texto. La puesta en escena amplía estas ideas, con los ciudadanos de Cádiz convertidos en remedos de los presos de los campos de la muerte nazis. Para Camus estaba claro que el fascismo era el fin de lo que merece la pena en la vida. Tras la vital escena de la pareja protagonista, todo será oscuridad y confusión, dolor llevado hasta sus límites, puesto que hasta la muerte dejará de ser azarosa y estará perfectamente regulada por los nuevos amos, que por cierto, contarán con el apoyo de las fuerzas políticas de la ciudad, que a cambio de seguir en el cargo apoyan la dictadura de la peste y su macabra secretaria. La sombra de los colaboracionistas con los nazis estaba allí. Y todos los que apechugan con lo que sea en nombre del presunto bienestar público para mantenerse. Ni siquiera soplará el viento, santo y seña de Cádiz, regulado por los nuevos amos.

Camus quiso que El estado de sitio recogiese la tradición de la tragedia clásica, con el pueblo como coro, el héroe que se sacrifica por la colectividad y el tirano terrible, que demuestra lo metafórico que era para el autor el tema de la peste, como demuestra una de sus más célebres novelas, llamada precisamente así. Fue bueno y malo que esta versión se estrenase en Cádiz. Bueno, porque era el sitio y el momento. Malo, porque la obra adolece de los lógicos problemas de una primera función, con faltas de acople y caídas de ritmo, además de que una cosa es hacer una tragedia, y otra darle a todo un tono excesivamente solemne que a veces era distante. Pero hay mimbres en este espectáculo (su escenografía, algunos actores encabezados por el gran Carrión, la estupenda música de Antonio Meliveo) como para que cuando vayan llegando las representaciones las piezas encajen y este homenaje de Camus a la libertad representado en Cádiz lleve su espíritu a todas partes. Falta hace en estos tiempos azarosos.

JAVIER MIRANDA. Diario de Cádiz. 12-1-2012

domingo, 29 de enero de 2012

CÁDIZ DECLARA EL "ESTADO DE SITIO"

EL PÚBLICO RESPONDE A LA PRIMERA LLAMADA CULTURAL DEL "BICENTENARIO" DE 1812 CON EL ESTRENO ABSOLUTO DE LA OBRA INTERPRETADA POR EL CAT.

Cartel alternativo al oficial diseñado por José Díaz Cardero

Con la temida llegada de la peste y su secretaria, la muerte, arrancaba anoche en el Gran Teatro Falla la programación cultural del Bicentenario. Acudían a la gran cita, a la primera, al estreno estrella del año una vez iniciado en el calendario real el Doce. Le esperaban los principales agentes políticos y sociales de la ciudad y encontraron un 'Estado de sitio'. La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el Consorcio para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812 decidieron hace meses que la obra dramática de Albert Camus que toma de referencia muchos de los elementos de su libro más celebrado, 'La Peste', era la pieza ideal para escenificar el mito de Cádiz. El ideal de una ciudad, de unos hombres unidos por erradicar el mal, la idea de la resistencia y la lucha. El Centro Andaluz de Teatro debía de darle forma según una adaptación más acorde al siglo XXI (la obra original fue estrenada en 1948). La dirección quedaba a cargo de José Luis Castro, el que fuera director del Maestranza.

Poco después de las nueve de la noche de ayer, los dos máximos representantes de las dos entidades, Paulino Plata y Francisco Menacho, empezaron a comprobar el resultado. En los últimos tiempos, pocas veces ha tenido el Falla el honor de presidir la primera función de una gran compañía y de una obra aún mejor. En escasas ocasiones le ha sido concedido el placer de proyectar el debut de un montaje que cuenta con un respaldo presupuestario de 300.000 euros, y de ser el que abra el telón primero que el de los teatros de Sevilla o Málaga.
La cita de ayer no precisaba de tediosas esperas. Poco a poco se fue llenando el patio de butacas y, a las puertas, se podía apreciar el ambiente de una noche de teatro. Parejas agarradas del brazo, arreglo en el vestir y quedadas en la entrada. Cuando se abrió la tela roja, el aforo presentaba una digna fracción con el aforo casi completo. Muchos rostros conocidos poblaban esos asientos. El presentador de Canal Sur Jesús Vigorra, la actriz Alexandra Jiménez ('Los Serrano'), los poetas Jesús Fernández Palacios, acompañado de Ana Rodríguez Tenorio; Josefa Parra y Miguel Ángel García Argüez; además del socialista Rafael Román no quisieron perderse el evento. Sus presencias, junto a las de la los representantes de las instituciones, que ayer tuvieron una agenda maratoniano, dan idea de cómo van a transcurrir el resto de actos culturales programados para el Doce. Poco boato, menos fotografía. Que el 'estado' del país entero es de 'crisis' y, al fin al cabo, que hable la cultura.


Una de las escenas de la representación

Mito para Camus

'Estado de sitio' representa como ninguna otra obra el ideal Mediterráneo para el filósofo y escritor Albert Camus. Fascinado por España y por el espíritu de la revolución liberal del XIX, el francés tomó a Cádiz como escenario para esta pieza teatral. Seis décadas después, el dramaturgo y guionista gaditano Juan García Larrondo ha sido el encargado de adaptarla, manteniendo sus formas esenciales. 'Estado de sitio' combina el monólogo lírico, el teatro colectivo, la pantomima, los coros y la farsa. La música ha sido ideada por el malagueño Antonio Meliveo y hasta 18 actores del Centro Andaluz de Teatro dan vida a los personajes de la obra. Un elenco que encabeza, con gran acierto, José Pedro Carrión.
 
Publicado en LA VOZ DE CÁDIZ el 11-Enero-2012


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Algunas imágenes de la representación:










"EL ESTADO DE SITIO" QUEDA PROCLAMADO

LA ADAPTACIÓN DE JUAN GARCÍA LARRONDO DE LA OBRA DE CAMUS SE ESTRENA EN CÁDIZ.


Podría haber ocurrido en cualquier sitio, pero ha sucedido en Cádiz. Por lo menos en la mente de Albert Camus. Pero es un Cádiz atemporal, lo mismo pudo ser en el Cádiz sitiado por los desafortunados cañones de los franceses, en el acorralado por la peste o en el actual sitiado por el paro, la emigración y la apatía social. Ratas que llegan a puerto y se cuelan por las cloacas de la ciudad y en las del pensamiento de sus habitantes. Ratas que muerden y contagian para disponer a la población en un Estado de sitio donde aflora lo mejor y lo peor del ser humano. El Centro Andaluz de Teatro (CAT) se encarga de llevar a escena la obra de Albert Camus, Estado de sitio, en colaboración con el Consorcio para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812 y el Servicio de Cooperación y Acción Cultural de la Embajada de Francia en España, bajo la dirección de José Luis Castro y con música del compositor Antonio Meliveo. El estreno el 10 de enero a las 21:00 horas en el Gran Teatro Falla de Cádiz. La obra ha sido adaptada por el dramaturgo gaditano Juan García Larrondo, que tardó entre tres y cuatro meses en realizar las diferentes adaptaciones que ha presentado. Según explica, "al margen de las diferencias que pueda tener con el texto original, he tratado de mantener con el máximo respeto el hálito literario de Camus y adaptarlo al día de hoy, hacerla comprensible". En su intención se encuentra "devolverle a Camus la poética que él me enseñó como influencia cuando empecé a escribir". En esta adaptación, Larrondo comenta que ha enfatizado el aire gaditano para que todo el mundo se identifique con Cádiz y se ha adaptado a nuestros oídos sin sacrificar la calidad literaria original. En el trabajo que ha desarrollado el CAT con el texto de su adaptación "hay mucho compromiso, como en el texto original que también es un alegato a la libertad". Ese compromiso lo asume por la parte que le toca "al igual que por el equipo técnico y por el gran nivel de los actores". Respecto a la respuesta del público piensa que "la gente va a identificar rápidamente cuál es el simbolismo de la obra".



Un momento de la representación.


Pero al ser una obra atemporal, los tipos de pestes pueden variar según el tiempo que pisemos. "La peste puede ser cualquier causa que oprima aún más a los hombres, hoy en día la verdadera peste emanaría de las grandes fortunas que nos esclavizan y la propagan con sus ratas, que son los poderes fácticos, los bancos, los medios de comunicación y los gobiernos políticos al servicio del poder financiero", reflexiona el dramaturgo, "creo que somos más libres que antes, pero a costa de tener mucho más miedo". Para Larrondo, aunque pueda estar más o menos de acuerdo en algunos puntos con los movimientos actuales, "la indignación es la respuesta lógica a los tiempos perdidos que estamos viviendo". Cuando en la obra llega la peste, Cádiz es un pueblo aparentemente feliz pero ignorante. Es una situación en la que se cometen muchas atrocidades justificadas por el estado de sitio: tanto a nivel personal como grupal, se llegan a dar hasta enfrentamientos familiares. Tan atemporal es este Cádiz de Albert Camus como las excusas que se están metiendo con calzador con motivo de la crisis. Diego, el protagonista del pueblo, tiene valores nobles y se sacrifica por ellos, por su amor y por salvar a la ciudad. Larrondo responde a estas cuestiones especificando que, desde su idea personal, "la peste puede entrar en nuestras casas por cualquier parte, por el hilo telefónico, por el Wi-fi, por las ondas de radio...". En su concepto del presente, el dramaturgo resalta que "hoy la resistencia viene por reconocernos, ser un poco menos egocéntricos y no sentirnos tan importantes ni prepotentes. Sentir que nos necesitamos para sobrevivir, con la diferencia del otro, no a costa de él, con su libertad, aunque nos moleste". Lo que han intentado enseñar, como comenta, "es que una vía para liberarse es la del amor hacia los demás".






De izquierda a derecha: el director de la obra, José Luis Castro, el compositor de la música original, Antonio Meliveo, Larrondo y el actor José Pedro Carrión, el día de la presentación a la prensa de la obra, en Sevilla.


El CAT ha elegido esta obra en honor a Cádiz y por motivo del Bicentenario de la Constitución de 1812. "Para el francés de esa época, Cádiz sería como un lugar mítico que no pudieron conquistar", se refiere Juan García Larrondo al motivo por el que Camus sitúa su Estado de sitio en Cádiz. "Si eligió Cádiz fue por la idea de ciudad-estado capaz de resistir", concluye. La peste es algo que llega del mar, como todo lo que ha llegado a Cádiz, lo bueno y malo, y "ha sido oportuno ubicar esta obra en el Bicentenario", explica. En el transfondo, la idea de que cuanto mayor sea la ignorancia entre la gente con mayor facilidad se propagará la peste, ya que a quien ataca es a los pobres por sus carencias, porque son más vulnerables. Las ratas en el presente no las vemos, pero se intuyen. El riesgo llega en el instante en el que la población se queda encerrada, aislada. Durante un tiempo aún perdura la civilización, el problema empieza luego. Cuando empiezan a faltar los víveres, todo cambia. De momento todavía hay víveres, a partir de hoy habrá Estado de sitio, en el Falla.


(Natanael Bello Pedreño, "Diario de Cádiz", 9-1-2012)



jueves, 5 de enero de 2012

"LA ÚNICA FORMA DE SOBREVIVIR ES PROTEGERNOS LOS UNOS A LOS OTROS"

EL DRAMATURGO Y GUIONISTA GADITANO SE ENCARGA DE LA DRAMATURGIA DE "EL ESTADO DE SITIO", LA OBRA DE ALBERT CAMUS QUE LIDERA LA ESCENA DEL AÑO DEL BICENTENARIO.
Artículo de Rocío Vázquez. Diario LA VOZ DE CÁDIZ. 5 Enero 2012




Llega en barcaza a Cádiz una epidemia, representada por La Peste y su secretaria, La Muerte. La ciudad queda sitiada por su hálito y ve arrasada sus libertades esenciales. En medio de ese escenario desolador, terrorífico, está Diego, un héroe que lucha espoleado por el amor a los seres humanos y a la libertad, y que sacrifica su vida para salvar a Cádiz de las garras mortíferas del mal. Con varios de los ingredientes de su novela 'La peste', Albert Camus escribió el drama 'El estado de sitio', obra estrenada en 1948. Ambientada en el Cádiz de 1812, la pieza teatral es uno de los principales proyectos de la temporada del Centro Andaluz de Teatro (CAT) y, sobre todo, el estandarte de la escena del año del Bicentenario. De hecho, la representación de este clásico está coordinada también por el Consorcio para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812, así como por el Servicio de Cooperación y Acción Cultural de la Embajada de Francia en España.
El equipo está liderado por el director José Luis Castro, que durante años estuvo al frente de los sevillanos Teatro de la Maestranza y Lope de Vega. La música la ha creado el compositor Antonio Meliveo, responsable, entre otras, de la banda sonora de películas como 'El camino de los ingleses' o 'Los muertos no se tocan, nene'. Y detrás de la adaptación literaria de la obra, que combina los monólogos líricos, el simple diálogo, la farsa, los coros clásicos y pantomimas, está la pluma y el trabajo de un gaditano, Juan García Larrondo. El dramaturgo y guionista local, que se dio a conocer hace más de dos décadas con 'El último dios', Premio Internacional de Teatro Romano de Mérida, dice haber resuelto así la justa poética que mantiene con una de sus principales referencias literarias, que no es otra que la del propio Camus.
Al igual que el francés intentó a mitad del siglo pasado -con una estructura teatral no muy tradicional- hacer inteligible su preocupación por la amenaza de la tiranía y transmitir así su sueño mediterráneo, García Larrondo ha tenido que modificar muy poco para transmitir un mensaje que no ha dejado de ser vigente. «En estos momentos nos sentimos igual de vulnerables y perdidos. Y es ahora cuando resulta más fácil que surja un líder que venga a manejarnos. Si la peste se aprovecha de la debilidad para someter a los humanos, ahora lo hacen las grandes fortunas, el mercado. El control de ese poder no es otro que el carácter globalizado de la sociedad, los medios de comunicación, el propio sistema hace que se transmita más fácilmente la epidemia», subraya el guionista gaditano.
El resurgir de esos «bacilos adormecidos» no es lo único que ha propiciado que 'Estado de sitio' se convierta en la obra teatral del Doce. Y es que Camus, de orígenes españoles, muy combativo contra el régimen de Franco y amante de la literatura de nuestro país, no enclavó su drama en Cádiz por casualidad. «Cádiz es una isla, sitiable y donde rápidamente pueden crecer los miasmas de la peste. Pero además de su situación geográfica, de su mar, Cádiz es una metáfora de la utopía, una prueba de la capacidad de aguante del ser humano, de sus límites, que pueden desarrollar el lado más mezquino de sus corazones, pero también el más noble», sostiene García Larrondo. El dramaturgo confía en haber puesto al servicio del CAT una buena base para hacer igual de comprensibles las ideas de Camus en el contexto del siglo XXI. Dice haberlo hecho con «pulcritud, humildad y con pudor, pero también con absoluta libertad».
Además de todo eso, Cádiz, y más en una fecha tan señalada, encarna el espíritu romántico de una ciudad en la que aún quedan rastros de libertad y resistencia. «He intentado hacer una adaptación lo más gaditana posible, pero también lo más universal posible. El texto es tan acertado porque nos deja la sensación de que lo único que podemos hacer por sobrevivir y vencer esta sensación constante de miedo, es protegernos los unos a los otros», destaca.


Cartel original de la obra con el elenco


RECONCILIACIÓN


Cádiz es, pues, ese 'Estado de sitio' en el que conviven la muerte y la desolación, pero también el amor, la fe y la esperanza. La obra se estrenará el próximo 10 de enero en el Gran Teatro Falla, para ser representada después en El Puerto de Santa María e iniciar gira por el resto de provincias andaluzas. Por todos estos lugares trascenderá el trabajo de García Larrondo, que actualmente escribe los diálogos de la serie de televisión 'Arrayán' y que con el encargo de la adaptación de Camus asegura haberse reconciliado con un género que le ha dado grandes éxitos.
El dramaturgo gaditano (1965), recibió en 1989 el II Premio Internacional Teatro Romano de Mérida por su obra 'El Último Dios', inspirada en las 'Memorias de Adriano' de Marguerite Yourcenar. Fue primer Premio Marqués de Bradomín en 1992, Mención Especial en el Premio Nacional de Teatro Calderón de la Barca del Ministerio de Cultura, Segundo Premio Ciudad de San Sebastián, finalista del Premio de Teatro Colosseo D'Oro 2000 de Romav y Premio Speciale Angelo Musco2004 de la Academia Il Convivio de Sicilia. Larrondo es autor de varias piezas teatrales, entre ellas, 'Mariquita aparece ahogada en una cesta' -próximamente en cartel con la Escuela Superior de Teatro de Córdoba'-, 'La Cara Okulta de Selene Sherry', 'Noche de San Juan', 'Al Mutamid. Poeta y Rey de Sevilla' y 'Celeste Flora', una de sus obras más representadas no solo en España, sino también en otros países como EE UU, Costa Rica, Uruguay, Brasil, Puerto Rico, Colombia, Venezuela, Perú, Chile y Argentina.


>Para leer el articulo en LA VOZ PULSAR AQUÍ: > http://www.lavozdigital.es/cadiz/v/20120105/sociedad/unica-forma-sobrevivir-protegernos-20120105.html

martes, 27 de diciembre de 2011

CAMUS Y LARRONDO EN CÁDIZ: UN LUGAR COMÚN PARA UN REENCUENTRO NECESARIO



El escritor gaditano ha sido el encargado de realizar la dramaturgia de “El estado de sitio”, una de las obras teatrales más singulares del Premio Nobel francés Albert Camus, cuyo estreno llegará el próximo 10 de enero al Gran Teatro Falla de Cádiz de la mano del CAT como uno de los espectáculos más emblemáticos del programa de eventos culturales relacionados con el Bicentenario de “La Pepa”. “El estado de sitio” es una de las producciones más ambiciosas para la presente temporada del Centro Andaluz de Teatro y, para su puesta en escena, ha contado con la colaboración del propio Consorcio para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812 y del Servicio de Cooperación y Acción Cultural de la Embajada de Francia en España. La obra está dirigida por José Luís Castro, director durante años del “Teatro de la Maestranza” y del “Lope de Vega” y la música corre a cargo del compositor Antonio Meliveo, responsable, entre otras, de la banda sonora de películas como “El camino de los ingleses” o “Los muertos no se tocan, nene”. Tras su estreno absoluto en Cádiz, la obra podrá verse durante este mismo mes en El Puerto de Santa María y en el Teatro Central de Sevilla, desde donde iniciará una gira por el resto de las capitales andaluzas.





Fotomontaje imposible de un sueño que mantuvo Larrondo con Camus durante los meses que estuvo trabajando en la dramaturgia de "El estado de sitio"



UN LUGAR COMÚN

A estas alturas me resisto a pensar que sea mera coincidencia. Hay algo premeditado, algo providencial en este encuentro literario con Camus. Quizás este cruce de caminos sea mi particular justa poética debida hacia el genial escritor y filósofo francés, cuyos textos teatrales tanto me impactaron y enseñaron desde los inicios de mi trayectoria como dramaturgo. De hecho, su influencia fue más allá de lo meramente literario o de lo intelectual -he de confesarlo- y, muchos diálogos de algunas de sus obras emblemáticas como “Calígula”, “Los justos” o incluso “El estado de sitio”, verbigracia, fueron lecciones magistrales para la creación de mis primeros dramas. Por ello este reencuentro con Camus no puede ser una simple coincidencia.
Curiosamente, el año que viene se cumple el centenario de su nacimiento. Albert Camus murió demasiado pronto, a la misma edad que ahora tengo yo. Sin embargo, nos dejó una obra prolífica como novelista, dramaturgo y ensayista. Un legado rico, innovador, bello y comprometido con el derecho de los hombres a sentirse libres; tan denso y tan importante que le hizo merecedor del Premio Nobel en 1957 y que, seguramente, habría dado mucho más de sí de no haber acabado su vida y su creación de una forma tan “absurda” y tan precipitada. “El estado de sitio”, escrita y estrenada por primera vez en 1948 es, sin duda, una de sus cimas literarias. En ella, según sus propias palabras, quiso imaginar y hacer inteligible el mito de la Peste para los espectadores de su época. Y eso es precisamente lo que nosotros también hemos intentado: con pulcritud, con humildad y con pudor pero también con libertad. Camus quiso alejar su obra de la estructura teatral tradicional y concibió el espectáculo –junto a su amigo Barrault- con la ambición de mezclar en él todas las formas de expresión dramática hasta entonces conocidas: monólogos líricos, la pantomima, los diálogos, la farsa o el coro al modo de las tragedias griegas. Mi aportación a la recreación actual ha pretendido respetar al máximo esos anhelos, especialmente en el aspecto literario. Por eso, ante tamaña responsabilidad, he dejado a las palabras de Camus aparearse con las mías hasta crear un estilo, un acento, un ritmo y un acompasamiento que encajara en una melodía antigua a la par que nueva y comprensible para los oídos de nuestra época. En cierta forma, ha sido como devolverle la poética que él mismo me reveló cuando leí el texto por primera vez con apenas 20 años, “un baile pendiente”, si me permiten la expresión. Al final, espero haber pasado desapercibido y haber logrado estar a la altura de su voz, de su mensaje y de su obra.
En cualquier caso, al margen de la osadía, de los fallos o de los aciertos y de las coincidencias o las diferencias literarias o espirituales, semejante prodigio no habría podido darse sin la existencia de un acervo compartido y de un lugar común. Un lugar mítico pero también necesariamente físico: Cádiz. No es azaroso que Camus eligiera esta ciudad-estado atemporal, atávica, casi épica, para ubicar su drama dentro de sus terribles fortalezas. Cádiz: tantas veces sitiada, asediada, muerta y resucitada hasta ser más eterna que la misma Roma. Tantas veces víctima de su propia “condición” de isla vulnerable a las pandemias de todas las épocas y de todos los océanos… Es obvio que Camus escogió Cádiz de manera deliberada. Su vinculación afectiva con España, su repulsa a la tiranía franquista y sus conocimientos sobre nuestra literatura no son factores ajenos a esta decisión tan “escenográfica”. Camus, hombre mediterráneo al fin y al cabo, conoce que el mar es permeable, que es puerta de llegada y término de numerosos viajes. Y sabe que Cádiz, por su particularidad geográfica, se convierte en escenario idóneo para el peor de los asedios: la isla se transforma en cárcel sitiada por la Peste y, de este modo, en el hábitat apropiado para que sus miasmas se propaguen y causen un dramático desenlace entre sus habitantes.
Los gaditanos conocemos sobradamente esa sensación. Nacemos y crecemos con el mar siempre rodeándonos, respirando sus vientos, conviviendo con él en armonía la mayoría de las veces y temiéndole también en otras desde tiempos inmemoriales. Después de todo, la vida y la muerte nos llegan siempre a través de él y sabemos lo que significa sobrevivir asidos a tierra firme por un fino hilo de arena que la Parca puede cortar cualquier noche de arrebato tempestuoso. Quizás por eso valoramos tanto la libertad y quizás por eso hubo un momento, hace doscientos años, que padecimos el espejismo de convertirnos en farallón para resistir ante quienes pretendían arrebatárnosla.


Probablemente por toda esa conjunción de coordenadas geográficas y románticas, Camus decidió que Cádiz era el lugar perfecto para poner en sitio las libertades esenciales de los hombres y probar hasta dónde es capaz el ser humano de llegar con sus miserias o con sus proezas, sin ningún Dios ni otro gobierno más que el hálito de la Peste y el totalitarismo de la muerte. Y para enfrentarse a tan definitiva adversidad creó el autor a Diego, protagonista y héroe que, a la manera de las tragedias clásicas, inspirado por el amor a sus semejantes y a la libertad, sacrificará su vida para salvar la ciudad y, con ella, la alegoría de una humanidad que, la mayoría de las ocasiones, sobrevive constreñida, atenazada, deliberadamente condenada a competir consigo misma hasta extinguirse. En “El estado de sitio”, los hombres, encerrados, aterrados y convertidos en esclavos, dejan brotar el lado más mezquino de sus corazones, pero también el más noble. Esa es precisamente la grandeza y la esperanza que Camus defiende, el hombre en el que él cree, que tiene la obligación moral de derrotar a sus peores miedos para ser libre y medrar luego como especie. El propio Camus fue testigo de una época plagada de atroces enfrentamientos. Él mismo, como anarquista convencido, se enfrentó a todas las ideologías que alejaban al hombre de lo humano y mantuvo una actitud rebelde incluso ante el existencialismo. Por ello su obra es tremendamente visionaria. De hecho, en estos tiempos que nos han tocado vivir, el miedo aún sigue siendo el peor enemigo de los hombres. No hay mayor esclavitud que la de sobrevivir asfixiado entre el terror intrínseco a existir y el terror que nos infligimos a nosotros mismos. Las epidemias ahora se propagan de formas diferentes, se procesan y transmiten a velocidades cibernéticas o a través de esporas digitales, mutan y nos anestesian o controlan de formas variopintas. Hemos alcanzado grandes libertades, pero nunca antes hemos sido tan vulnerables, tan manejables, tan temerosos a reconocer lo mucho que nos necesitamos los unos a los otros para seguir viviendo. Ciertamente, el argumento de “El estado de sitio” no ha perdido vigencia. La Peste ya no llega, como Caronte, en una siniestra barcaza que arriba a nuestras costas. Hoy todo es mucho más sutil. De ahí el aviso a navegantes del autor francés: sus bacilos jamás mueren ni desaparecen. Permanecen ahí, adormecidos, esperando el día y la ocasión de mandar a sus ratas a cualquiera de nuestras ciudades para ponerles sitio. Por eso los diálogos de Camus siguen siendo paradójicamente tan actuales. Yo me he impregnado de ellos, me he revestido con su mensaje de valentía y me he posicionado a la sombra de su genio y de su latitud. Solo soy un soldado más de este gran proyecto en el que tantos y tan buenos profesionales participan, un ciudadano de un lugar común asomado al escenario de un Cádiz universal y utópico que es una metáfora de nuestro mundo, constantemente en sitio. Añado mi pulsión, una emoción compartida y solo me hago eco de las palabras que ya Camus nos dejó perfectamente escritas y que, en definitiva, son las únicas que importan y merecen quedar en nuestra memoria colectiva.





miércoles, 9 de noviembre de 2011

"EL CORAZÓN HECHO UN LÍO" EN LA XIX MUESTRA DE TEATRO ESPAÑOL DE AUTORES CONTEMPORÁNEOS


Comedia, drama, artes de calle, cabaret y teatro familiar, hasta un total de 28 espectáculos, estarán presentes en la XIX edición de la Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos, que se va a desarrollar en Alicante del 4 al 13 de noviembre. Además, habrá presentaciones de libros, talleres de dramaturgia, el debate “Razones para seguir escribiendo teatro” y el encuentro titulado “Palabra de traductor”. Cada año desde sus comienzos el festival homenajea a un autor, entre los que figuran Buero Vallejo, Alfonso Sastre o José Sanchis Sinisterra. En esta ocasión será el turno de Salvador Távora, alma de La Cuadra de Sevilla.

La muestra no es solamente un evento de exhibición, sino que es la cita anual para el debate, la reflexión y el análisis de cómo se encuentra la dramaturgia viva en España.

El viernes 4 se abrirá el telón en el Teatro Arniches con la obra en valenciano Eufòria, de Roberto García y se clausurará el domingo día 13 con la representación de "El corazón hecho un lío", espectáculo de Diáfano Producciones sobre textos de Paco Zarzoso, Paco Sanguino, Rafael González Gosálbez, Borja Ortiz de Gondra y Juan García Larrondo, todos ganadores del Premio de Teatro Marqués de Bradomín.

Para mayor información sobre el festival PULSAR AQUÍ.




domingo, 6 de noviembre de 2011

"DIÁFANO PRODUCCIONES" ESTRENA EN MÁLAGA "EL CORAZÓN HECHO UN LÍO"



Los aires más frescos de la escritura teatral española se estrenan hoy en el escenario del Teatro Echegaray de Málaga de la mano de dos actores bien conocidos en Andalucía, Lola Manzanares e Iván Gisbert. Ambos intérpretes son también los artífices, a través de Diáfano Producciones, del montaje "El corazón hecho un lío", que lleva a las tablas textos de Francisco Zarzoso, Paco Sanguino y Rafael González, Borja Ortiz de Gondra y Juan García Larrondo en lo que significa también la conmemoración del 25 aniversario del Premio Nacional de Teatro Marqués de Bradomín.



"El corazón hecho un lío" está dirigido por Juan Luis Mira, que también firma la dramaturgia de los cuatro textos seleccionados, fragmentos de las siguientes obras: Umbral, de Francisco Zarzoso; 013 varios: informe prisión, de Rafael González y Paco Sanguino; Dedos, de Borja Ortiz de Gondra, y Mariquita aparece ahogada en una cesta, de Juan García Larrondo.





Con dichos mimbres, Mira, Manzanares y Gisbert componen un mosaico que repasa la dramaturgia española del siglo XXI. “Desde tiempo inmemorial –asegura el director- se dice que en España no hay dramaturgos pero lo cierto es que el nuevo teatro español –Belbel, Mayorga, Rodrigo, Galcerán, Lidell– está presente como nunca antes en las carteleras cosechando éxitos sin precedentes. Parte de la ‘culpa’ de esto la tiene un premio, el ‘Marqués de Bradomín’, uno de los que más han estimulado la vida teatral española y que ahora cumple 25 años”.

Diáfano Producciones ha querido celebrar las bodas de plata del premio subiendo al escenario algunos fragmentos extraídos de las obras galardonadas en estas dos décadas y media. Todas las escenas tienen algo en común: el amor/desamor y el humor, rasgos que han predominado en los textos presentados al concurso. “Porque –añade Mira-, como por arte de magia, este Marqués de Bradomín, entrañablemente caduco y romántico, irremediable ilusionista, ha impregnado con su aroma soñador muchas de las obras que después han resultado galardonadas. Será porque los jóvenes autores, como el Marqués y como el resto de los mortales, tienen, tiene, tenemos… el corazón hecho un lío”.

Umbral, de Francisco Zarzoso, premio Marqués de Bradomín en 1996

Historias en cinco espacios urbanos, entre privados y públicos, entre nocturnos y diurnos: un portal, un gabinete fotográfico, un paso de cebra, un apartamento y la oficina de un matadero. Lo que crea unidad a estos cinco cuadros es el concepto de ‘umbral’, sobre todo referido al que se produce en la comunicación. Pero el umbral más constante es el que se da entre el trabajo y los sentimientos, en especial los amorosos, por ausencia de uno de ellos o de ambos. Cinco retratos de la soledad del individuo urbano entre lo cómico y lo trágico.


013 varios: informe prisión, de Rafael González y Paco Sanguino, premio en el 87

Ocho casos, organizados de forma aleatoria, recogidos en un informe con carácter experimental sobre sujetos de alto grado de peligrosidad psicótica, son representados ante los espectadores-reclusos que asisten al acto. Cada ‘caso’ contiene su propio desarrollo argumental y va a servir para exponer una conducta delictiva: por ejemplo, el primero lo cuenta un psicópata asesino que sale de un frigorífico para narrarnos sus fechorías, y en el segundo, que se representa en El corazón hecho un lío, una vecina que tiende la ropa en su azotea cree descubrir junto a ella a un violador.

Dedos, de Borja Ortiz de Gondra, premio Marqués de Bradomín en 1995

Dedos fue escrita en 1995 y se estrenó en 1999 en el Centro Dramático Nacional. Por entonces, Borja Ortiz de Gondra vivía en Francia y produjo este texto influido por la profunda crisis que dominaba Europa y que en España se traducía en un gran desempleo. “Quería hablar de todo eso -dice el autor- y con un tratamiento que no fuera acorde al tema. Busqué aproximarme al absurdo, al ridículo. De hecho, la obra se subtitula ‘vodevil negro’”. Dos parejas irán intercambiándose todo el tiempo. Con cada cambio de escena se produce un cambio de pareja. Y entre ellos irán sucediéndose las más diversas e inesperadas relaciones.





Mariquita aparece ahogada en una cesta, de Juan García Larrondo, premiada en 1992

La obra cuenta la historia de una mujer abandonada por su marido. Sin recuerdos, sin cariño y desesperada, decide echarse a los muelles para prostituirse con tan mala suerte que unos marineros acabarán lanzándola al mar junto con una cesta de ropa sucia. A su auxilio acudirá la misma Virgen, que durante tres días le dará la oportunidad de ponerse en paz con su patética existencia. A partir de aquí comenzará la que sin duda será la más surrealista, divertida y a la vez, más trágica expiación de su recién estrenada vida...

El Premio Marqués de Bradomín

El Premio Marqués de Bradomín es uno de los más importantes e influyentes de cuantos se convocan en España. Fue creado en 1984 por iniciativa de Jesús Cracio, director técnico del Área Teatral del Instituto de la Juventud, adscrito entonces al Ministerio de Asuntos Sociales, en homenaje al extravagante y fantástico personaje de Valle-Inclán. Fue otorgado por primera vez en 1985, galardón que recayó en Sergi Belbel, y está destinado a autores menores de treinta años cuyas obras hayan sido escritas en cualquiera de las lenguas del territorio español. Su objetivo primordial es la defensa del texto como origen y memoria del teatro, apostando por la calidad, la innovación y los planteamientos de los jóvenes autores vinculados a temas contemporáneos.




http://diafanoproducciones.es/


Crítica de Prensa http://www.modernicolas.com/miedo-tengo-miedo-miedo-de-quererte.html

Crítica de Prensa http://www.malagahoy.es/article/ocio/1106228/sketch/sentimental.html



domingo, 16 de octubre de 2011

LA SERIE "ARRAYÁN" AHORA TAMBIÉN EN CASTILLA-LA MANCHA




Castilla-La Mancha Televisión estrena este próximo domingo, 16 de octubre, 'Arrayán', su nueva apuesta por la ficción nacional que se emitirá diariamente en horario de máxima audiencia. Esta tarde, a las 20:45 horas, tendrá lugar su puesta de largo en CMT, aunque la ficción de emitirá a partir del día 17 de lunes a viernes a las 21:15 horas, tras 'Las noticias de las 8'.

Los espectadores de Castilla-La Mancha Televisión podrán ver este domingo, en exclusiva, un capítulo especial en el que se desvelarán todas las claves de esta producción televisiva. Ambientada en un hotel de lujo, muestra la vida cotidiana de los empleados y propietarios del hotel y su relación con los clientes. Narra tramas de interés social... Intentando reflejar la realidad social. Un hotel nada convencional donde cada día surgen nuevas y apasionantes historias.

La serie viene respaldada de un enorme éxito, basado en unas potentes tramas que analizan temas como las drogas, la delincuencia, la inmigración, las relaciones humanas y sentimentales, etc. 'Arrayán' llega ahora a la parrilla de Castilla-La Mancha Televisión avalada por numerosos galardones, entre ellos un Premio Ondas a la mejor serie autonómica.




miércoles, 28 de septiembre de 2011

EL CENTRO ANDALUZ DE TEATRO ESTRENARÁ "EL ESTADO DE SITIO" EN CÁDIZ EN ENERO DE 2012

El Centro Andaluz de Teatro (CAT) estrenará su versión de "El Estado de sitio" en Cádiz, en la ciudad en la que el escritor francés Albert Camus ambientó esta obra que el grupo andaluz llevará a escena bajo la dirección de José Luis Castro y con dramaturgia del gaditano Juan García Larrondo. La obra se estrenará el 11 de enero de 2012 en el Teatro Falla, unos días antes de que se represente en el Teatro Central de Sevilla.

La adaptación del texto de Camus es una iniciativa pensada por el Centro Andaluz de Teatro, el Servicio de Cooperación y Acción Cultural de la Embajada de Francia en España y el Consorcio para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812 para ser llevada a escena con motivo de la celebración del mencionado Bicentenario y con la pretensión de servir de lazo de unión entre las culturas francesa y española. Para ello, se ha contado también con la colaboración de otros centros dramáticos y de diversos festivales teatrales tanto españoles como de la propia Francia, donde se proyecta que la obra sea también representada.
"El Estado de sitio" es una de las apuestas más firmes del Centro Andaluz de Teatro, que contará con un presupuesto cercano al millón de euros para poner en pie un texto que se representó por primera vez, en el teatro Marigny de París, el 27 de octubre de 1948, por la compañía de Madeleine Renaud. La dirección corrió entonces a cargo de Jean Louis Barrault, Balthus se encargó del vestuario y de la escenografía, y entre el elenco de actores se encontraban el propio Barrault, Madelaine Renaud, la actriz española María Casares y el célebre mimo Marcel Marceau.
La obra original, al igual que la versión del dramaturgo Juan García Larrondo, transcurre en un Cádiz mítico, habitado por un pueblo resignadamente sometido al arbitrio de los opresores. Sobre la ciudad cae el azote de la peste y de la muerte, dos poderes de vieja estirpe apocalíptica que simbolizan en este caso la sujeción de los hombres a la tiranía; una tiranía de la que el pueblo se libra en su constante lucha por vivir con dignidad.
Alianza Editorial publicó la obra en castellano en 1971, con traducción de Pedro Laín Entralgo y Milagros Laín Martínez, que escribieron en su prólogo: "Los españoles debíamos gratitud a Albert Camus porque decidió elegir a Cádiz como contorno teatral de su ensueño, de su gran esperanza y porque en un mozo gaditano quiso encarnar la figura del héroe que con su muerte hará posible la realización histórica de ese ensueño y de esa gran esperanza".


"Estado de sitio" podrá verse, tras su estreno absoluto en Cádiz, desde el 24 de enero hasta el 5 de febrero en la sala A del Teatro Central de Sevilla.



>Para consultar la noticia en "Diario de Cádiz" pulsar AQUÍ
>Para consultar la noticia publicada en el Diario "El País" sobre la programación prevista en "Teatro Central de Sevilla" pulsar AQUÍ
 

sábado, 3 de septiembre de 2011

NUEVA TEMPORADA DE "ARRAYÁN"


La serie más longeva de las cadenas autonómicas Arrayán regresa a la televisión de los andaluces a partir del próximo lunes en su horario habitual (21:25). La nueva temporada de la popular ficción andaluza, que lleva a sus espaldas más de 2000 capítulos, llega cargada de novedades con tramas que abordarán temas de actualidad como los niños robados al nacer, las tropas militares españolas destinadas a Afganistán o la crisis. Nuevas situaciones que apuestan por la cercanía y la cotidianidad y que compartirán espacio con las habituales tramas románticas y sentimentales de la serie.
De este modo, los espectadores descubrirán cuál es la situación de personajes como Marina, Gustavo, Isabel, Leonor o Susana, que comenzarán a buscar una vida mejor ante la amenaza del cierre del hotel y la llegada de un inesperado personaje que provocará grandes cambios en el destino de los trabajadores de Arrayán.
Para esta nueva temporada, se incorporan nuevos y conocidos rostros de la escena española. La actriz María Garralón, que se hiciese popular por su papel de Julia en Verano Azul y posteriormente por el de policía en la mítica Farmacia de guardia, interpretará el personaje de Loreto, una señora tradicional y religiosa que se verá envuelta en un gran dilema por su necesidad de vivir en familia.

Junto a ella, se suma al elenco de Arrayán, Liberto Rabal, nieto de Francisco Rabal y Asunción Balaguer, que dará a vida a Tony, un militar destinado en Afganistán que llega a la Costa de Sol con un permiso junto a Diego, un compañero del ejército que interpreta Fernando Ramallo (London Street, Ellas son así). Ambos conocerán en el hotel a Valentina que estará interpretada por Aída de la Cruz, muy conocida por su papel de Marina en la serie Doctor Mateo. Además, Enrique Alcides, premio al Mejor Actor 2002 en el Arona Film Festival de Tenerife y rostro habitual de series como El Súper u Hospital Central encarnará a Juan, un amigo de Gustavo que ha sufrido un cambio radical durante los años que han estado sin verse.
Para refrescar la memoria a los espectadores, Canal Sur emitirá el domingo a las 21.25 horas un capítulo resumen de la anterior temporada de la exitosa serie. Así, desde que comenzase su andadura en Canal Sur, en febrero de 2001, la ficción, producida por Linze TV (Endemol España) ha contado con el respaldo de la audiencia, convirtiéndose en un referente dentro y fuera de Andalucía. La pasada temporada Arrayán alcanzó marcas del 20% de share, con picos de audiencia de casi un millón de espectadores, consiguiendo habitualmente el minuto de oro de la televisión pública andaluza.

 
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Pulsar AQUÍ  para más información en la web oficial de la serie.
 
 

domingo, 28 de agosto de 2011

EN MI MOLESTA OPINIÓN: SECUELAS, PRECUELAS Y OTRAS PARAMNESIAS



Vivimos tiempos dichosos para la ficción (televisiva, cinematográfica, literaria, incluso religiosa…). Y eso que la realidad siempre puede ser mejor o peor que cualquier cosa que podamos inventar. Pero nos hemos hecho comodones y todos necesitamos “desconectar”, evadirnos o dejar volar nuestro pensamiento al hilo de una buena historia, una bella narración o el más onírico de nuestros sueños. Y, visto el vértigo y la incertidumbre que nos atenazan, todo cuanto valga para anestesiarnos o para hacernos más transitable este valle de lágrimas siempre habrá de ser celebrado y bienvenido. Aunque no todo nos ha de valer ni tenemos por qué tomárnoslo a pies juntillas. Nunca se crean del todo las palabras escritas o dictadas por los hombres, ni den ciego crédito a nuestros periódicos, a nuestros telediarios, a nuestros líderes religiosos o políticos, ni a nuestros más ínclitos escritores, especialmente si son líderes de ventas en libros de autoayuda. Sea mediante el género que sea, jamás olviden que todo mensaje que se emite responde a una intención, y no siempre con fines loables ni para obsequiarnos con inocuos entretenimientos. No es que deba convertirse uno en descreído o volverse sordo a las señales de su entorno. Nada más lejos. Lo que debemos procurar es no perder nunca el criterio, la curiosidad por el conocimiento y la intuición aerodinámica de que todo es según depende del cristal del que se mire o nos quieran hacer mirar. Por que, al fin y al cabo, casi todo lo que sabemos, aprendemos o desvelamos hace ya siglos que se descubrió o seguro que fue vislumbrado por algún griego o algún sabio del sudeste asiático en otras eras protohistóricas. Apenas inventamos nada nuevo y, desde que la imagen, las ideas y las palabras pueden ser conservadas en todo tipo de soportes fácilmente accesibles y, gracias también a que nuestra creciente longevidad permite que los relevos generacionales abarquen más años de vida y de memoria, la sensación de que nuestra inventiva ha tocado techo (o fondo) resulta (desoladoramente) cada vez más evidente. Lo que antes era sorprendente “déjà vu”, se ha convertido hoy en un negocio floreciente. En lugar de imaginar o crear mundos nuevos, preferimos resucitar, refundir, versionar, recrear o, incluso, copiar o plagiar descaradamente otros que ya fueron inventados, y no necesariamente para describírnoslos con mayor acierto o de una manera más bella. Le duela a quien le duela, menos mal que la bendita SGAE sigue velando por nosotros, los creadores, porque los genios parecen extinguirse paralelamente a la originalidad y alguien tiene que poner orden en este mercadeo y darle a cada cual el mérito que le pertenece, ¿no? El cine apuesta por lo seguro y las secuelas, las precuelas y las nuevas versiones de títulos clásicos cada vez son más frecuentes. A la música y las Artes Plásticas les pasa tres cuartos de lo mismo. Y, en la literatura, mejor me muerdo la lengua, porque yo mismo acabo de “adaptar” para estrenar en breve “El estado de sitio” de Camus, obra de 1948 cuyo argumento, aunque me esté feo el justificarlo, al menos vuelve a estar de “rabiosa actualidad”. Pero eso no es excusa. No entiendo cómo, en pleno apogeo del “revival”, este verano no hayamos tenido una canción oficial con la que podernos descoyuntar. Ni siquiera el último “remix” de la Carrá lo ha conseguido. Y eso que “Far L´Amore” es casi lo primero que los humanos llegamos a inventar, ¿no? Bueno: eso, o el huevo, pues siempre dependerá de quién y cómo se lo cuenten y de la versión que al final se quiera uno quedar.


Publicado en suplemento "Pasarela de verano". Periódicos Grupos Joly. 28 agosto 2011.

domingo, 21 de agosto de 2011

EN MI MOLESTA OPINIÓN: MAGNÍFICAT



Ante la apoteosis cristiana que vivimos estos días con la celebración del JMJ y la visita del Papa, no me queda más opción que rendirme y hacer acto de contrición. Es tanta la vehemencia mariana con que los medios de comunicación nos relatan los actos del encuentro, tan entrañables las estampas que nos retransmiten de esos jóvenes a los que vemos por televisión, tan lozanos y rebosantes de optimismo que, emocionado, hasta a punto he estado de derramar “una furtiva lágrima”. Pido perdón a mis fans más fundamentalistas, pero lo digo totalmente en serio. De hecho, hasta he sentido sana envidia de esa euforia y esa alegría que desprenden, de esa fe, de ese convencimiento y esa bendita abnegación carente de complejos. Yo, que me formé entre Jesuitas y recibí una férrea educación católica, confieso que, a esas edades, incluso más jovencito, era ya un triste existencialista que rehusaba de catecismos, de misas y que prefería la condena eterna antes que tener que comulgarme. Más tarde, ya convertido en rebelde adolescente martirizado por el acné y otros conflictos más terrenales que espirituales, me resistí a soportar la carga de ningún pecado original ni el remordimiento de haber sido cómplice de crucificar a ningún supuesto nazareno. Caí precipitado, cual ángel luciferino, directamente al ostracismo de los ateos y los agnósticos y, desde entonces, malvivo sobrellevando como puedo mis dudas, mis escasísimas certezas y mi hedónico paganismo con mis visitas clandestinas a Santa Rita para suplicarle deseos imposibles. Veo ahora a esos jóvenes creyentes, tan ufanos, y no puedo evitar sentir cierta tristeza de no haber experimentado nunca algo parecido. Sin duda, mi vida habría sido más fácil si hubiese tenido la más mínima certidumbre de la existencia de Dios, si en lugar de a temerlo, me hubiesen enseñado a comprenderlo y a no sentirlo opuesto a mi naturaleza. Me habría sido de gran consuelo confiar en la resurrección y en la posibilidad de un Cielo de hombres justos. Pero, lamentablemente, no pude creerme nada de todo eso. Me queda la esperanza de que, si es cierto que Dios nos creó a todos a su imagen y semejanza, imagino que en la Bóveda Celestial habrá un apartado también para los laicos “buenos”. Y si yerro, como aquí no te exigen permanencia, siempre tendrá uno la oportunidad de arrepentirse en el último momento, ¿no? Al fin, con tantas ventajas y tanta epifanía vaticana, cualquier día de estos me vuelvo al redil, fíjense lo que les digo.


Publicado en suplemento "Pasarela de Verano". Periódicos Grupo Joly. 21 agosto 2011

domingo, 14 de agosto de 2011

EN MI MOLESTA OPINIÓN: LA ASUNCIÓN Y LAS PERSEIDAS



Mira uno hacia arriba aguardando ver cómo los cielos nocturnos de verano se vuelven a engalanar de farolillos, de fuegos de artificio y de fugaces perseidas en espectacular lluvia de lágrimas de San Lorenzo hacia las que lanzar algún que otro deseo. Eleva uno los ojos hacia el firmamento para soñar con noches de verbenas y aromas estivales, ocasos inolvidables o para alcanzar a ver, si fuere posible, los bajos de alguna que otra Virgen assumpta ascendiendo hacia las Alturas Celestiales por no se sabe qué místicas inercias pero, dependiendo desde dónde otee uno el panorama de este agosto, lo único que parece alzarse hacia el infinito (“y más allá”, como diría el astronauta de Toy Story) son los índices de inquietud económica y, surrealismos de la vida, la popularidad de la excuñada de la Jurado, repentinamente transmutada en paladina de cincuentonas aventureras con ansias emancipadoras gracias, cómo no, a otro de esos realities de la tele tan pródigos en regalarnos otro subgénero de estrellas fugaces mucho menos hermosas. Por lo demás, nuestras bolsas, nuestros mercados y nuestros peculios se precipitan al abismo con alarmante celeridad, arrastrados también por otra suerte de magia gravitatoria y conjunciones astrales incomprensibles a la mayoría de las personas para -¡Oh, portento!- volver a subir inesperadamente al son de que las sane o las hunda en la miseria cualquier agencia de “rating” de esas que ahora nos lo califican todo. Ya sea por asunción o por descendimiento, está claro que alguien se está enriqueciendo con todo este zarandeo macroeconómico que, por cómo hiede, tiene aún muy mal pronóstico. De momento, el ferragosto italiano y nuestro patrio “puente de la Virgen” están momentáneamente a salvo. Los galos, por si acaso, ya han puesto sus barbas a remojar y en Londres, como en el resto del mundo, todavía siguen preguntándose qué demonios pasa para que algunos se acaben comportando como bárbaros ultra-consumistas sin valores y sin causa.
Mira uno hacia arriba buscando desesperadamente una estrella fugaz a la que suplicar un milagro o la llegada de un alien (ya sea vaquero o del espacio) que nos devuelva la esperanza y resulta que, mira tú por dónde, hay noches de agosto que la única asunción que uno acierta a ver está cubierta por amenazantes nubarrones. Y eso que viene el Papa a interceder por nuestras almas…



Publicado en "Pasarela de Verano". Periódicos Grupo Joly. 14 agosto 2011.

lunes, 8 de agosto de 2011

EN MI MOLESTA OPINIÓN: ESTRÉS VOCACIONAL



No hay manera. Se lleva uno todo el año ansiando la llegada de las vacaciones, incluso contando días cual presidiario que dibuja palitos en la pared de su celda como peculiar cuenta atrás ante la liberación de su condena. Se hace uno todo tipo de promesas y propósitos que cumplir durante los días de ocio que le esperan: “no cogeré el teléfono”, “haré deporte”, “llamaré a los amigos que tengo abandonados”, “me levantaré a las tantas”, “perderé el tiempo tontamente”, etc… pero, nada, al final, suele ocurrir que todas las buenas intenciones se vuelven a quedar sin cumplir un año más, que las vacaciones se pasan demasiado rápidas y que, todo ese maldito estrés en el que más del 60 % de la población activa sobrevivimos el resto del año, no ha desaparecido del todo. Al contrario, como una rémora, los ecos de los problemas laborales nos siguen mordisqueando el pensamiento durante las que deberían ser plácidas siestas estivales, seguimos abriendo nuestros correos electrónicos con querencia y repasando las llamadas como si fuésemos adictos, como si el mundo fuese incapaz de proseguir sin nosotros; y el lastre de lo que dejamos pendiente y, sobre todo, de lo que nos espera y de lo que prometimos hacer y nunca hicimos, nos ahoga en plena tarde de playa y de remordimientos. Lo dicho: no hay manera de romper el ritmo. No sabemos distribuirnos las tareas en el tiempo ni distinguir el asueto de las obligaciones. Pasan los momentos y los trenes, vertiginosos. Los últimos días antes de regresar al tajo se convierten en melancólicos e interminables domingos por la tarde. Y, por si fuera poco, encima, en pleno estío, cuando más indefensos estamos, nos adelantan las elecciones generales, el Ibex sufre la mayor caída del año, las agencias nos atenazan con noticias apocalípticas sobre la “prima de riesgo” (o lo que quiera Dios que sea esa nueva catástrofe), el 15-M se evapora y en la tele le renuevan contrato a Jorge Javier Vázquez, con todo el horror que ello evidencia y significa. Total, que se pasan las vacaciones volando y, tal y como está el patio, hasta acaba uno volviendo al trabajo dando gracias por tener un empleo con el que seguir estresándose y agarrándose a la silla –el que la tuviere- por si acaso vienen “curvas” aún peores y nos acaban recortando los días de permiso. ¡Así no hay quién se relaje!


Publicado en suplemento "Pasarela de Verano". Diarios Grupo Joly. 7 agosto 2011.