Manolo Morillo entrevistó el pasado 21 de enero a Juan García Larrondo en su programa "Pensión Triana" de Radio Puerto FM, dentro del apartado "El Puerto Cultural". Si quiere escuchar la entrevista, puede encontrarla pulsando en enlace que a continuación se especifica, a partir del minuto 7.
Manolo Morillo publicó el mismo día en su columna de opinión "El Alambique" de Diario de Cádiz, la siguiente semblanza del dramaturgo portuense que, a continuación se reproduce.
JUAN, porteño oriundo de la calle Santa Lucía en un mes
donde el 'Octubre rojo' aún estaba muy lejos. Juan, cuya infancia transcurrió,
humilde y feliz, entre las dehesas extremeñas de Llerena y la bahía gaditana, a
donde sus padres emigraron a principios de los sesenta. Juan, alumno de los
jesuitas -otro más-, que soñaba con ser locutor de 'Los 40 principales' y con
estudiar Bellas Artes. Juan, actor iniciático con Paco Teja, con Jaramago, con
Antinoe, director y grupos de teatro que le permitieron tomar contacto con un
mundo en el que era posible ser raro y especial, incluso aparentando serlo
según sus propias palabras. Juan, Licenciado en Filosofía y Letras, guionista y
dramaturgo por la gracia de la Historia y el Arte de Grecia y Roma.
Juan García Larrondo, se dio a conocer en el panorama escénico español cuando
recibió en 1989 el II Premio Internacional 'Teatro Romano de Mérida' por su obra El
Último Dios. Desde entonces, nuestro autor ha recibido diversos reconocimientos
al conjunto de su obra: Primer Premio 'Marqués de Bradomín' en 1992, Mención
Especial en el Premio Nacional de Teatro 'Calderón de la Barca', Segundo Premio
'Kutxa-Ciudad de San Sebastián', accésit al XVII Premio de Teatro 'Hermanos
Machado' de Sevilla, finalista del Premio de Teatro 'Colosseo D´Oro' 2000 de
Roma y del Premio 'Angelo Musco' 2004 de la Academia 'Il Convivio' de Sicilia,
entre otros muchos.
Con Celeste Flora, una de sus obras más representadas por España y parte
del mundo ha sido finalista del IV Premio Andalucía de la Crítica 2014 en la
modalidad de Teatro; y para rematar el año, le han concedido el máximo galardón
en el IX Premio 'El Espectáculo Teatral' por su comedia Agosto en Buenos
Aires, que es pura delicia para la lectura y que se nos hace encontradiza en
las librerías portuenses.
Tengo el placer de conocer a Juan desde sus primeros escarceos en el mundo de
la escena que luego han derivado en una prolífica trayectoria intelectual,
basada fundamentalmente en el teatro como género literario. Creador del
"gaditango", El Puerto puede presumir de dramaturgo hasta que quieran
los dioses beber de su sangre.
Portada original de "Agosto en Buenos Aires" diseño de José Díaz Cardero
Juan
García Larrondo recibió
recientemente en Madrid el IX premio 'El
Espectáculo Teatral' por su comedia “Agosto
en Buenos Aires”, en un acto
enmarcado dentro del XV Salón
Internacional del Libro Teatral que contó con la presencia del propio
autor, de Miguel Ángel de Rus,
director de Ediciones Irreverentes,
del director del Teatro Español Juan
Carlos Pérez De La Fuente y del dramaturgo Pedro Víllora, que hizo entrega del premio al escritor gaditano.
Juan Carlos Pérez de La Fuente, Pedro Víllora, Juan García Larrondo y Miguel Ángel de Rus
durante la entrega del premio en Madrid.
Con motivo de la entrega de este galardón y
coincidiendo con la nominación de García Larrondo como finalista del IV Premio Andalucía de la Crítica en su
modalidad de Teatro por su obra “Celeste
Flora”, la revista “El Espectáculo
teatral”, entidad convocante del concurso, le ha realizado al dramaturgo la
siguiente entrevista:
P.-¿De qué trata Agosto en
Buenos Aires?
R.- Es una comedia de enredo -clásica
en estructura pero creo que innovadora en su argumento- que narra la historia
de una pareja de chicos que ponen su casa en alquiler, antes de marcharse
durante un mes al Río de La Plata. Casualidades de la vida, son dos argentinas
–madre e hija- quienes alquilan finalmente la vivienda. Por un cambio de última
hora, los hombres deben suspender el viaje y, a regañadientes, acaban
decidiendo convivir los cuatro juntos en el piso durante el mes de agosto. Lo
que, al principio, parece ser una experiencia divertida, de intercambio
cultural entre dos mundos diferentes, en realidad, termina convirtiéndose en
una pesadilla. La madre, una olvidada diva de la ópera con poderes paranormales
y de ideas bastante retrógradas, hace uso de sus malas artes para conseguir que
uno de los chicos se enamore, mediante hechizos, de su hija, que, además, acaba
de quedarse embarazada de un alto cargo del gobierno de Argentina. Todo se
complica cuando los antepasados de la matriarca se le aparecen desde la
ultratumba para tratar de frenar el aquelarre y recordarle las cuentas
pendientes que mantiene, no ya solo con los vivos, sino también con sus
familiares fallecidos. En realidad, es un melodrama que se mueve entre dos
mundos, entre lo cómico y lo trágico, entre lo real y lo esperpéntico, pero, en
el que, al final, todos acabarán comiendo perdices, cada cual en el mundo que
le pertenece, aunque sea distinto del que se esperaba.
García Larrondo en un momento de la entrevista para la web "Conocer al Autor". Foto: Carlos Sánchez
P.-¿Cómo nació esta obra?
R.- Al principio como reacción o,
incluso, como poética venganza. Nunca he ocultado que mi biografía se desangra
más de lo debido en casi toda mi obra literaria. Confieso que, detrás de este
palimpsesto, se transparenta un anhelo de hacer, en ficción, lo que la realidad
a menudo me negaba. Me apetecía escribir una historia sobre hombres que se
amaban y necesitaba que esa aventura acabara felizmente, cosa que no era muy
habitual ni en el cine ni en el teatro de la época en que esbocé la primera versión
del texto, más o menos a mediados de los 90. Tampoco es que ahora esto sea un
cuento de hadas. Pero, a veces, es preferible reírse un poco de este valle de
lágrimas. Con ese anhelo la escribí aunque, en el fondo, creo que “Agosto en
Buenos Aires” no ha dejado de ser nunca un drama de risa amarga.
P.- Vista la obra con
perspectiva, ¿no resulta curioso cómo ha cambiado la forma de ver la
homosexualidad tras un paso de tiempo que –históricamente- podría considerarse
breve?
R.- Siempre he preferido no poner
adjetivos al amor y raramente suelo referirme con ese tipo de palabras al
hablar de las personas del mismo sexo que se unen o se sienten atraídas por sus semejantes. Evito usar determinados términos de forma deliberada porque nunca me
ha gustado darle nombre a los afectos, ni distinguirlos, ni amortajarlos bajo
ninguna bandera. Lo que conocemos desde el siglo XIX como “homosexualidad”, en
realidad, es solo un concepto reducionista y creado ex profeso para definir
una “anomalía” que, en lo esencial, por el mero hecho de existir como término,
es en sí peyorativo, diferenciador y exclusivista. Lo que sí que creo que han
cambiado han sido las modas, las visiones e, incluso, la memoria. Ahora todo
parece más “normal”, más visible, incluso más “moderno” y, qué duda cabe, al
menos algunas sociedades avanzadas han dado pasos de gigante para garantizar que las minorías
puedan ampararse en leyes y en derechos para protegerse de la barbarie, de la
intolerancia y para poder escribir obras como esta sin que tenga que pasar
absolutamente nada. Cuando escribí de nuevo “Agosto en Buenos Aires”, en el año
2013, tuve que modificar algunos pasajes que resultaban ya anacrónicos pero, si
lo sopeso bien, solo en determinados aspectos formales. La “normalidad” que
defendemos y el cambio verdadero solo dejará de ser superficial cuando podamos dejar de hablar sobre
el tema como algo "excepcional" y no tengamos que justificar nada ante nadie. Como dice el refrán: el
corazón tiene razones que la razón no “entiende”. Y ni falta que hace que las
entienda.
Fotograma del film "Valentino" en el que el personaje, interpretado por Nureyev, se marca un tango con Nijinsky.
Ese fue el origen para el diseño de la portada del libro.
P.- Las mujeres de esta obra
son muy peculiares. Especialmente en la relación que sostienen con los muertos.
¿Nos la explicas?
R.- Siempre me han dicho que en mis
obras describo bien el universo femenino y que suelo construir personajes para
mujeres que no parecen haber sido escritos por un hombre. Humildemente, creo
que eso es también un convencionalismo. Mi ignorancia o mi sabiduría sobre las
mujeres o los hombres son prácticamente idénticas. Intuyo, invento, hago
ficción e imagino: eso es todo. Como antes explicaba, en mis textos intento huir constantemente
de los tópicos de género, valga la semblanza de “Celeste Flora” como ejemplo. La
mayoría de mis personajes son seres ambiguos, almas de piel fina y mutable. En
“Agosto en Buenos Aires” es cierto, sin embargo, que hay algo “paródico” en los
roles de Aurora y de Hiperbórea, como lo hay también en el resto del elenco
masculino. Son estereotipos poco creíbles, máscaras; incluso sus motivaciones
son meramente anecdóticas. El personaje de la madre, con poderes sobrenaturales,
cantante de ópera venida a menos y, para colmo, de ideología reaccionaria, es
pura pantomima: una impostura forzada para buscar la risa fácil. Su capacidad
para hacer magia –o, en su caso, brujería- y para poder ver a los muertos es lo
que realmente al final la salva. A ella y a la hija, pues ambas son
clarividentes por estirpe. Aún así, tampoco es la primera vez que, en mi obra
literaria, los muertos vuelven a la vida para salvarse -o para suicidarse y
morir de nuevo- como en el caso de “Mariquita aparece ahogada en una cesta” o
en “La cara okulta de Selene Sherry”. De hecho, Hiperbórea es hermana de
Meteora, uno de los personajes principales de esas “Comedias Selektras”
principalmente protagonizadas por mujeres en absoluto convencionales. Igual
llevo toda mi vida escribiendo sobre “ángeles” y todavía no me he dado cuenta.
García Larrondo para "Conocer Al Autor". Foto: Carlos Sánchez.
P.-¿Cuáles son los requerimientos
técnicos y de actores para representar Agosto en Buenos Aires?
R.- Los personajes protagonistas de
la obra son cuatro hombres y dos mujeres. Luego hay varios roles secundarios que,
de cara a su puesta en escena, quizás podrían ser interpretados por otros
actores o, incluso, ser sustituidos por imágenes o por títeres. Salvo los
pasajes de apariciones fantasmales, que son pocos, todo el argumento se
desarrolla en el interior de una torre mirador de Cádiz. Un Cádiz, eso sí,
utópico y de fantasiosas coordenadas. De hecho, me la imagino ambientada de una
manera futurista, pero casi como en una de esas antiguas películas de ciencia
ficción de los setenta. No creo que sea una obra que requiera ni de un montaje
complicado ni de un gran despliegue de medios, como suele ser lo habitual en
casi toda mi producción dramática, aunque sí precisaría necesariamente de una
oportuna dramaturgia. Siempre me he mostrado absolutamente abierto a las
propuestas de los directores o compañías que han escenificado cualquiera de mis
textos. “Agosto en Buenos Aires” es un melodrama de tres actos, cómico a la par
que trágico: una caricatura algo grotesca que rinde un secreto homenaje a
ciertos sainetes de Pedro Muñoz Seca o de Arniches de los que también aprendí
muchos elementos cruciales para la comedia. El reto es representarla con los
ojos críticos de esta época conservando, al mismo tiempo, sus “buenos aires”
pintorescos y festivos.
P.-En la entrega del "Premio El
Espectáculo Teatral" y la presentación de "Agosto en Buenos Aires" participaron
Pedro Víllora y Juan Carlos Pérez de la Fuente. ¿Cómo
viviste el momento?
Juan Carlos Pérez de la Fuente, Pedro Víllora y Juan García Larrondo durante el acto de entrega del libro.
Foto: David Rudilla.
R.- Sumamente emocionado, como no
podía ser de otra forma. Para mi fue un honor y un regalo compartir mesa con
profesionales de esa talla. Víllora, que fue el autor premiado en la edición
del año pasado, me sacó los colores dedicándome unas hermosísimas palabras y, a
Juan Carlos, fue un placer volver a reencontrármelo después de tantos años. Más
que un premio, ha sido un regalo inesperado y en un momento muy especial de mi
vida. Y me encantó que, al mismo tiempo, galardonaran también a Ediciones
Irreverentes con el premio a la Mejor Labor Editorial del año. Cualquier
reconocimiento a la obra de un creador supone un impulso, una toma de
conciencia de que lo que haces puede gustar a otros. De hecho, en un momento
dado, te facilita creer más en ti mismo. Todos necesitamos un empujón a nuestro
trabajo para seguir dedicándonos a esto con ilusión y con ganas. Mi más sincero
agradecimiento a cuantos me han permitido poder tocar un sueño cuando apenas lo
esperaba.
Reunión de los autores editados por Irreverentes en el XV Salón Internacional del Libro Teatral en Madrid.
De izquierda a derecha: Ricardo Rodríguez, Juan Manuel Querejeta, Miguel Ángel de Rus con el galardón por la Mejor Labor Editorial a "Irreverentes", Blanca Poza Esperón, el autor premiado Juan García Larrondo, Julián Rodríguez, Juan Patricio Lombera, Olga Mínguez Pastor, Beatriz Cano Olmedo y Manolo Royo.
Foto cortesía de Juan Manuel Canero y AAT.
P.-¿En qué lugares ha sido
representada tu obra?
R.- Para ser un autor afincado en
las provincias, mis textos han sido representados en sitios y espacios en los
que jamás habría imaginado. Creo que he sido afortunado en ese sentido. Mi obra
ha visitado festivales internacionales de Estados Unidos, Argentina, Venezuela,
Brasil, Colombia, Chile, Uruguay… y a muchos otros sitios de España, como
Madrid o Barcelona. Pero, sobre todo, mi voz se ha escuchado profusamente en
Andalucía gracias al trabajo de varias compañías. Si no “profeta”, sí que he
tenido la posibilidad de ser “evangelista” en mi propia tierra y, algunas de
mis creaciones, como “El Último Dios”, “Al Mutamid” o “Celeste Flora” han
pisado multitud de teatros de todo el Sur. Con el Centro Andaluz de Teatro, por
ejemplo, también llegué a colaborar frecuentemente en varios espectáculos
colectivos como “Los siete pecados capitales” o adaptando la obra de Albert
Camus “El estado de sitio” hace un par de años. Cuando otros profesionales del
mundo escénico nos estrenan, en realidad, los autores perdemos el control de
nuestras palabras. En ese sentido, he sido un dramaturgo bien tratado. Algo
nada baladí, puesto que mi teatro no es del que sea fácilmente representable y,
menos, en estos tiempos, donde los medios escasean, las funciones no pueden
durar más de una hora y, para colmo, el elenco de actores y la escenografía
deben caber, como me insiste Kiti Mánver, dentro de un coche para abaratar
costes de gira. Puede que, tarde o temprano, los espectadores acaben cansándose
de tanto monólogo y de tanto “microteatro” y vuelvan a producirse grandes
dramas corales como los de antaño. Espero seguir en activo para entonces, por
que aún tengo por ahí algún que otro “peplum” que estrenar con todo lujo de
despilfarros.…
P.-Para quienes no te conozcan, como
escritor de teatro, ¿qué autores pueden haberte marcado a la hora de crear tu
estilo literario?
R.- Qué difícil responder. ¡Serían
tantos! Principalmente Lorca, Valle, Calderón, Beckett, Koltés y, en general,
todos los clásicos, desde Esquilo hasta Romero Esteo. Soy un autor muy
influenciable y por cualquier tipo de género literario. Depende de la época,
del momento en que un libro llegue a tus manos…Escritores como Marguerite Yourcenar,
Borges, Unamuno, Poe, Teresa de Mello, Albert Camus, Brecht o, incluso, Agatha
Christie o Julio Verne han sido cruciales en la forma en que he ido escribiendo
algunas de mis obras literarias, no exclusivamente teatrales. El estilo aparece
y desaparece, en ocasiones, y nunca deja de formarse hasta que llegamos a la
obra póstuma. He tenido, además, la suerte y la desgracia de ser bibliotecario
durante años. Suerte de poder elegir todo tipo de lecturas y desgracia de ver
cuánto se escribe (puede que demasiado) y no tener años de vida suficientes
para leerlo todo. Hoy en día, los escritores ya no recibimos ni tantas influencias
de obras literarias anteriores ni tampoco de la Literatura, como nos pensamos.
La televisión, el cine, Internet o las Redes Sociales son los nuevos anaqueles
que consultamos, incluso nuestras herramientas. No hay tiempo ni espacio para
procesar la sobredosis de información que recibimos. Los manantiales de
creatividad empiezan a agotarse. Me asusta que perdamos inventiva, imaginación,
que no estemos siendo originales y que, en el fondo, llevemos tiempo
reescribiendo lo que otros ya escribieron antes y nuestra memoria se limite a
lo que se compila en Wikipedia. Me encantaría que, de entre tanta lámpara
maravillosa, saliese algún genio verdadero que no pasase de moda casi en el
mismo instante.
Larrondo firmando un ejemplar de su obra para "Conocer al Autor".
Foto: Carlos Sánchez
P.-Aunque eres un autor
multipremiado, vives lejos de la capital y eso puede influir en la forma de
difundir tu obra teatral. ¿No crees que quizá habría que hacer algo
institucionalmente para facilitar la difusión por toda España de las obras de
los autores que vivís en la periferia?
R.- Por supuesto, pero ¿cómo?
Recuerdo que, hace años, nos reunimos varios autores andaluces en la Sala
Olimpia de Madrid para reivindicar, en un acto simbólico, nuestra presencia en
los escenarios madrileños. Juan Carlos Pérez de La Fuente estaba allí con
nosotros, precisamente. Tan solo en la capital, actualmente el número de
dramaturgos en activo es incontable e, incluso, inasumible para los medios y
espacios de que se disponen. A los que nos dedicamos a escribir también guiones
televisivos nos pasa exactamente lo mismo. No hay series, ni trabajo, ni
compañías para todos y, por otro lado, asistimos a un momento en que, además,
convergen infinidad de autores jóvenes provenientes de las Escuelas de Arte
Dramático de toda España con otros esteparios que crean a su albedrío y que
vienen pisando fuerte y, por desgracia, los repertorios de dramaturgos de mi
generación o de las anteriores, acaban olvidándose o quedándose obsoletos. Las
obras teatrales ni se leen ni se editan: se amontonan en cajones, en comisiones de lecturas de los
teatros públicos o en los correos electrónicos de las pocas y heroicas
editoriales que sobreviven publicando textos dramáticos. Si, encima, no vives
en Madrid, no te mueves por la Villa y Corte como pez en el agua o no eres un
autor de moda, ¿cómo pretender que te estrenen sin tirar la toalla en el
intento? Naturalmente que las instituciones estatales deberían compensar las
ayudas a la creación, los estrenos y la difusión de los mismos descentralizando
un poco sus ámbitos de actuación, pero no sabría con qué parámetros ni si sería
proporcionalmente justo. Las “cuotas” obligatorias que se basan en criterios
geográficos, autonómicos, de edad o, incluso, de género, me parecen un despropósito si van en detrimento del talento. Por otro lado, en este país, si no
estrenas en las grandes ciudades, si no sales en la prensa nacional o si no
estás bien relacionado en los ambientes teatrales, aunque poseas un gran don
creativo, en realidad, ni siquiera existes. Es como una tómbola en la que muchos
matarían por ser amigo de alguien que trabaje en la televisión o en alguna entidad cultural pública. La situación en la periferia es, si cabe, mucho
más triste. En Andalucía, por ejemplo, que es una comunidad enorme donde
sobrevivimos también como podemos otras decenas de autores, el bucle se repite:
si tienes la suerte de estrenar o publicar algo en una localidad remota pero no se hacen
eco de ello las hemerotecas de Sevilla, sigues siendo igual de invisible. Las
instituciones están bloqueadas, paralizadas, sin presupuesto. La crisis lo ha
parado todo y la inversión pública en cultura no parece reactivarse. Conozco a
muchos profesionales y amigos que lo están pasando verdaderamente mal y,
desgraciadamente, tanta adversidad no agudiza más el ingenio. Eso es una
infamia. A veces me da hasta pudor confesar que, en mi caso, creo haber tenido un
poco de más suerte. Yo no solo vivo en la periferia: vivo en la tangencia de
todo, a cientos de kilómetros de la presentación de un libro, de un estreno
aunque no sea mío, de una lectura dramatizada o de una mesa redonda con los
compañeros de la Asociación de Autores de Teatro, por ejemplo. No trabajo ni
más ni menos que cualquier otro dramaturgo de España, ni creo ser ni mejor ni
peor que muchos. Pero, ante la vorágine y la realidad, lo mejor es no rendirse
ni perder el equilibrio. Escribir es lo único que creo hacer más o menos bien
y, para hacerlo, hay que perder algunos trenes o hay que llevarse el portátil viajando hasta Madrid o las Antípodas las veces que hagan falta. Es lo bueno
y lo malo que tiene vivir de la farándula, que hay que saber pecar y hacer
milagros al mimo tiempo.
Madrid, diciembre 2014
PARA VER LA ENTREVISTA EN LA WEB ORIGINAL PULSAR LOS SIGUIENTES ENLACES:
LA ASOCIACIÓN ANDALUZA DE DRAMATURGOS, INVESTIGADORES Y
CRÍTICOS TEATRALES (ADICTA) HIZO PÚBLICO EL PASADO 31 DE OCTUBRE LAS OBRAS FINALISTAS DEL IV PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2014
El Premio Andalucía de la Crítica de Teatro está instituido para valorar las
obras dramáticas que el año anterior han sido dignas de esa mención. Entre las
de mayor relevancia los miembros de ADICTA seleccionaron este año las obras finalistas "Seré Breve" de Juan Carlos Rubio, "Las puertas del infierno" de Germán Jiménez y "Celeste Flora" de Juan García Larrondo.
Un prestigioso jurado formado por Remedios Sánchez, José Moreno Arenas, Salvador Enríquez, José Membrive, Francisco Morales Lomas y Antonio Sánchez Trigueros resolvieron finalmente conceder el premio a la obra del cordobés Juan Carlos Rubio. No obstante el fallo, en nombre de todos los miembros del Jurado y de la Junta Directiva de la Asociación, se felicitó a García Larrondo no solo por haber quedado finalista, sino también por la gran calidad de su obra, que dificultó en grado extremo la decisión final del Jurado.
En anteriores convocatorias han obtenido el premio los siguientes autores: Miguel
Romero Esteo, José Moreno Arenas y Julio Martínez Velasco.
Coincidiendo con este nuevo galardón a "Celeste Flora", que se suma a los varios obtenidos ya a lo largo de estos años, García Larrondo fue invitado a participar en la web de escritores "Conocer al Autor" para grabar un vídeo hablando sobre el texto, recientemente editado y leer un fragmento del mismo. Para verlos pueden dirigirse al siguiente enlace:
Juan García Larrondo intervino el pasado 7 de noviembre en la Biblioteca Pública Municipal de Prado del Rey (Cádiz), dentro del programa de la Ronda Andaluza del Libro 2014 organizada por el Centro Andaluz de las Letras.
Larrondo y Concha Rodriguez
Durante el acto, al que acudieron muchos asistentes, el autor habló sobre el valor del teatro como género literario y, en colaboración con Concha Rodriguez, responsable del área de cultura del Ayuntamiento, y una de las integrantes del grupo de teatro local, se hizo una lectura dramatizada de la obra de Larrondo, "Celeste Flora", que gustó mucho a los presentes en la concurrida sala de la Biblioteca y generó posteriormente un encendido debate.
Al final del acto, el autor leyó unos poemas la poetisa María Victoria Atencia, autora del año del Centro Andaluz de las Letras y firmó numerosos ejemplares de algunas de sus obras.
La programación de la Ronda Andaluza del Libro se basa en lecturas literarias públicas realizadas en centros culturales, bibliotecas, etc… a través de las cuales el autor realiza un recorrido antológico por su obra. Como colofón de estos actos cada uno de los autores que intervienen recuerda a un escritor clásico de la literatura universal glosando alguna de sus obras y dando paso a un coloquio con el público asistente. Con esto se consigue tanto el conocimiento de los autores actuales y su obra como la recuperación de nuestros clásicos.
Juan García Larrondo recoge de manos de Pedro Víllora el IX Premio El Espectáculo Teatral
El gaditano Juan García Larrondo recibió en Madrid el pasado viernes 31 de octubre el galardón que lo acredita como ganador del IX premio 'El Espectáculo Teatral' por su comedia “Agosto en Buenos Aires”, obra que ha sido premiada entre 120 textos recibidos de 15 países diferentes. El acto de entrega estuvo enmarcado dentro de las actividades de la celebración en la capital del XV Salón Internacional del Libro Teatral, y contó con la presencia del propio autor, del editor Miguel Ángel de Rus, del director del Teatro Español Juan Carlos Pérez De La Fuente y del dramaturgo Pedro Víllora, que hizo entrega del premio al escritor gaditano dedicándole unas emotivas y bellas palabras.
Juan Carlos Pérez de la Fuente, Pedro Víllora, Juan García Larrondo y Miguel Ángel de Rus durante la presentación de la obra ganadora en el Salón del Libro Teatral
Otro momento de la presentación en Madrid el pasado 31 de octubre
La obra ha sido editada en la colección de teatro de Ediciones Irreverentes, entidad que concede el premio y que, al mismo tiempo, ha sido también galardonada con el Premio a la Mejor Labor Editorial 2014 otorgado por la Asociación de Autores de Teatro.
Diploma acreditativo del Premio
“Agosto en Buenos Aires” se desarrolla, a pesar del título, en un Cádiz futuro e imaginario, de fantasiosas coordenadas, y narra la historia de una pareja de chicos que, tras suspender un viaje que tenían previsto al Río de La Plata, acaban conviviendo con una joven argentina y con su madre, a las que habían alquilado el ático donde viven justo antes de frustrárseles el viaje.
Portada de "Agosto en Buenos Aires" de Juan García Larrondo
(Diseño de José Díaz Cardero)
Al principio, todo indica que la experiencia de compartir casa va a ser enriquecedora para los cuatro protagonistas pero, ya desde los primeros días, Jacinto comienza a sospechar que Aurora y su mamá no son tan encantadoras ni tan liberales como aparentaban. La madre es "una cantante de ópera retirada, con problemas de sobrepeso, que ha hecho un inmenso fraude en Argentina, y que pretende casar a su hija (embarazada de un político) con uno de los chicos de la pareja gaditana, que no ven venir la desgracia que se les avecina.
"El teatro también se lee". Programa del XV Salón Internacional del Libro Teatral.
Durante el resto del fin de semana que duró la celebración del XV Salón Internacional del Libro Teatral en Madrid, se dieron cita profesionales del mundo editorial y del teatro, se realizaron concursos, lecturas dramatizadas, multitud de encuentros entre traductores, editores y dramaturgos contemporáneos y el numeroso público asistente pudo visitar los stands con las últimas novedades editoriales de literatura dramática.
Algunas instantáneas de esta edición del XV Salón para el recuerdo:
Juan García Larrondo, ganador del Premio El Espectáculo Teatral, posa con el diploma acreditativo, junto a Miguel Angel de Rus, con la estatuílla del Premio a la Mejor Labor Editorial 2014 a Ediciones Irreverentes, y junto a los autores Olga Mínguez, Pedro Víllora y Julián Rodríguez Gallego.
Segundo día de presentaciones: Ricardo Rodríguez, Miguel Ángel de Rus, Julián Rodríguez Gallego y Juan García Larrondo.
De izquierda a derecha Ricardo Rodríguez, Juan Manuel Querejeta, Miguel Angel de Rus, Blanca Poca Esperón, Juan García Larrondo, Julián Rodríguez, Juan Patricio Lombera, Olga Mínguez Pastor, Beatriz Cano Olmedo y Manolo Royo. (Foto de familia de Vera Kukharava)
De izquierda a derecha Juan Carlos Pérez De La Fuente, Pedro Víllora y Juan García Larrondo
Larrondo entre Lola Vargas Zúñiga y María Jesús Bajo, amigas y compañeras del Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía.
Juan García Larrondo
El dramaturgo JUAN GARCÍA LARRONDO se dio a conocer en el panorama escénico español cuando recibió en 1989 el II Premio Internacional "Teatro Romano de Mérida" por su obra "El Último Dios", inspirada en las "Memorias de Adriano" de Marguerite Yourcenar. Desde entonces, el autor gaditano ha recibido diversos reconocimientos al conjunto de su obra: Primer Premio "Marqués de Bradomín" en 1992, Mención Especial en el Premio Nacional de Teatro "Calderón de la Barca", Segundo Premio "Kutxa-Ciudad de San Sebastián", accésit al XVII Premio de Teatro “Hermanos Machado” de Sevilla, finalista del Premio de Teatro “Colosseo D´Oro” 2000 de Roma y del Premio “Angelo Musco” 2004 de la Academia “Il Convivio” de Sicilia (ambos en Italia).
Larrondo es autor también de otras obras como "Mariquita aparece ahogada en una cesta", "La Cara Okulta de Selene Sherry”, “Noche de San Juan”, y "Celeste Flora", una de sus piezas más representadas en España y también en países como Estados Unidos, Costa Rica, Uruguay, Brasil, Puerto Rico, Colombia, Venezuela, Perú, Chile y Argentina.
En el año 2012, el Centro Andaluz de Teatro inauguró los actos del Bicentenario de la Constitución de Cádiz con una adaptación suya de la obra "El estado de sitio" de Albert Camus.
Juan García Larrondo
Licenciado en Filosofía y Letras, Larrondo ha trabajado también de forma paralela como guionista de series televisivas, entre las que caben mencionar “Vidas Cruzadas”, “Plaza Alta” y “Arrayán” (Premio Ondas 2005 y Premio de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión).
Durante el acto, el autor hablará
sobre el valor del teatro como género literario y, en colaboración con el
propio personal de la Biblioteca, se hará una breve lectura dramatizada de una
escena de "Celeste Flora", una de sus obras más conocidas.
Al final del acto, el autor
esbozará una semblanza de la poetisa María Victoria Atencia, autora del año del Centro Andaluz de las Letras.
La programación de la Ronda
Andaluza del Libro se basa en lecturas literarias públicas realizadas en centros
culturales, bibliotecas, etc… a través de las cuales el autor realiza un
recorrido antológico por su obra. Como colofón de estos actos cada uno de los
autores que intervienen recuerda a un escritor clásico de la literatura
universal glosando alguna de sus obras y dando paso a un coloquio con el
público asistente. Con esto se consigue tanto el conocimiento de los autores
actuales y su obra como la recuperación de nuestros clásicos.