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lunes, 4 de agosto de 2025

Juan Duque y Abel Portilla leen fragmentos de "El último dios" en "Luz de Gas Radio"


Los actores Juan Duque Oliva y Abel portilla, leen en este podcast de radio teatro "Luz de Gas" un par de monólogos de la obra teatral "El último dios", escrita en 1987 por Juan García Larrondo, e inspirada en algunos pasajes de la novela "Memorias de Adriano" de Marguerite Yourcenar.

El texto fue galardonado en 1989 con el II Premio Internacional de Teatro Romano de Mérida, por un jurado entre los que estaban José Monleón, Maurizio Scaparro, Theodoros Terzopoulos o Martínez Mediero. Fue llevado a escena en 1994 gracias a la compañía #TeatroDelSur, con un elenco de lujo encabezado por grandes de nuestra escena como Paca Gabaldón, Emilio Gutiérrez Caba o Idilio Cardoso.

🙏Juan y Abel, ponen ahora en este trabajo todo su corazón y su amor para que así pueda llegar a todos los escenarios del mundo. Apenas dura media horita y se puede escuchar tanto en youTube como directamente desde el blog:
👉 Ver y oír por You Tube 👉 Oír por el Blog de Luz de Gas 🎭 Si quedara alguien con ganas de saber más sobre la obra, recuerde el alma dormida que el texto está disponible en librerías o a través de la web de Editorial DALYA en el volumen #TheatrvmFugit y que, en mi web o a través de mi canal de YouTube, pueden obtener más información, ver fotografías o escenas de la obra o leer algunos artículos en mi blog.


#GensAelia
#MemoriasDeAdriano #Adriano #Antínoo #Hadrien #Hadrian #Antinous #ElÚltimoDios #EditorialDalya #MemoriasDeAdriano #MargueriteYourcenar #ElTeatroTambiénSeLee #AutoresSumergentes

miércoles, 19 de febrero de 2025

TRES DÉCADAS SEPARAN DOS FOTOGRAFÍAS EN EL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE SEVILLA.

 


1987 / 2018. Tres décadas separan estas fotografías: una de cuando yo creía ser una joven y lánguida promesa literaria y, la otra, de cuando ya hacía bastante tiempo que habíala incumplido. Al emperador Adriano, sin embargo, qué bien le sientan los años y la eternidad. Parezco el padre de mi hijo. Tenía 22 años y acababa de escribir mi drama “El último Dios” subyugado por la novela de Yourcenar. Casualmente, el César habría celebrado su cumpleaños hace tan solo unos días. Por aquí seguimos envejeciendo y honrando tu memoria, mi querido emperador. Naturalmente, sin la marmórea elegancia que en tu italicense busto tú sí portas. ¡Salud! ¡Felix die natalis!

#ElÚltimoDios #30AñosDeTeatro #LaSombraDeLoQueFui #AutoresSumergentes #VersiónDeAutor #Teatro #ElTeatroTambiénSeLee #ElTeatroTambiénEsLiteratura #ElTeatroTambiénExisteFueraDeMadrid
#MemoriasDeAdriano #MargueriteYourcenar #Adriano1900

viernes, 26 de abril de 2019

RESEÑA SOBRE "MEMORIAS DE ADRIANO" EN REVISTA CULTURAL 142


"A veces hay lecturas que pueden marcar un antes y un después en la forma de entender una vida"... Así da comienzo la reseña que hago sobre la novela "Memorias de Adriano" de Marguerite Yourcenar que aparece en el primer número de 142 Revista Cultural, nueva publicación trimestral que acaba de ver la luz en papel y que viene cargada de Literatura,Cine, Fotografía, Música... 

Muy emocionado de colaborar con tan excelentes creadores en este alumbramiento y muy agradecido a Paco González Fuentes por invitarme a participar. Os animo a comprarla o a suscribiros a la revista porque está llena de amor, de arte y de belleza. 
Tenéis toda la información necesaria en el blog https://142revistacultural.blog/contacto/ o a través del mail revistacultural142@gmail.com 


A VECES HAY LECTURAS... 

"MEMORIAS DE ADRIANO" 
de 
MARGUERITE YOURCENAR 

por 
Juan García Larrondo 

A veces hay lecturas que pueden marcar un antes y un después en la forma de entender una vida. Páginas, frases y palabras que se te adhieren al corazón y regresan a lo más profundo de tu memoria como si hubiesen encontrado el sitio exacto al que siempre pertenecieron o volvieran al lugar del que no se deberían jamás haber marchado. Imágenes y verbos que, aun siendo fruto de la imaginación y el talento de otros, redundan en nuestra voz interior con un acento familiar, casi propio, y te conectan con el acervo emocional e intelectual de un mundo que, de repente, reconoces y en el que, al fin, hallas asilo y alimento. En ocasiones, hay lecturas que son como espejos en donde lees y ves por primera vez el libro de tu alma: ese retrato de ti mismo que desde siempre hubieses deseado esbozar y describir. Hay lecturas que, para un escritor, suponen al mismo tiempo el alfa y el omega de su parábola creadora, su manantial y a la par su maldición: la causa, el porqué e, incluso, puede que su propia conclusión. Tuve la fortuna de comprobar y de sentir algo similar a este milagro del que escribo tras leer, con apenas veinte años, una de las mayores cimas literarias de este tiempo. Me refiero, naturalmente, a “Memorias de Adriano” de Marguerite Yourcenar. 


El libro, publicado en 1951 y traducido al castellano por Julio Cortázar es, si duda, una de las joyas literarias del siglo XX. En sus páginas, la escritora franco-belga-estadounidense Marguerite Yourcenar, nos ofrece -a modo de "biografía imaginaria" - una larga epístola del emperador Adriano dirigida al joven Marco Aurelio en la que, él mismo, desde la vejez y en primera persona, le transmite al que habría de sucederle en el trono un relato de los acontecimientos más importantes y trascendentales de su vida. De esta suerte, la autora nos hace no ya solo un retrato más o menos inventado del césar culto, benefactor de las Artes y viajero que gobernó Roma durante una de sus épocas más esplendorosas, sino que nos ofrece, al mismo tiempo, un intenso tratado sobre el tiempo excepcional en que vivió el propio emperador: "He pasado una gran parte de mi vida tratando de definir y luego de describir a este hombre solo y, por otra parte, en relación con todo", manifestó la autora en el excelente "Cuaderno de Notas" que acompaña a la novela. 

Es difícil, por no decir imposible, definir Memorias de Adriano y, aún más, reducirla al género de la más exquisita tradición literaria de la llamada "novela histórica" por tratarse, precisamente, de una de sus cimas, a la que dio gran notoriedad y contribuyó a poner de moda. Memorias de Adriano es mucho más que una novela histórica soberbiamente escrita. Es, en sí misma, una lección de Historia, un ensayo de Arte, un ejemplo de buena Literatura y un viaje iniciático a la Arqueología de las emociones de compleja catalogación. Una obra rigurosa que, inexplicablemente, en ocasiones, ha llegado a estar denostada por algunos historiadores o academicistas aunque, curiosamente, ni las investigaciones posteriores, ni la arqueología, ni los estudios más recientes hayan conseguido arrebatar verosimilitud a este fantástico relato que, con diferencia, sigue siendo quizás la semblanza más completa que se haya hecho hasta ahora sobre la figura de este peculiar emperador. El libro pretende y consigue plasmar, con pulcritud y alteza literaria, el espíritu de una época única de nuestra Historia, época que la misma Yourcenar evoca en las notas adjuntas a la novela, citando esta célebre frase de Flaubert: "Cuando los dioses ya no existían y Cristo no había aparecido aún, hubo un momento único, desde Cicerón hasta Marco Aurelio, en que sólo estuvo el hombre"... 

Ciertamente, con una prosa deslumbrante y fruto de una exhaustiva documentación, la autora nos recupera en la obra de manera virtuosa y acertada no solo la esencia de un tiempo "único", sino también el retrato de un hombre con un perfil de gran complejidad psicológica; reconstruyendo pasajes e hitos de una vida que, fidedignos o no, nos resultan conmovedoramente cercanos. El Adriano emperador, el hombre poderoso a la par que frágil en su intimidad, su infancia en Itálica, su formación griega, su cultura, su experiencia militar, sus vicisitudes y glorias, sus aciertos y errores, su actitud ante la vida o hacia la muerte, su amor por Antinoo y el dolor de su pérdida, sus viajes por el Imperio... Una narración por capítulos que nos descifra la sombra de un ser que mira sus huellas desde la perspectiva próxima al fin de su existencia, tan plena de logros y derrotas como la de cualquier otro. Una perspectiva que recrea la visión panorámica de toda una civilización a través los ojos de uno de sus más preclaros gobernantes; un jefe de estado y un hombre que, al fin y al cabo, como sostiene en su voz la propia autora, vivió "eternamente obligado, en el curso de su breve vida, a elegir entre la esperanza infatigable y la prudente falta de esperanza, entre las delicias del caos y las de la estabilidad, entre el Titán y el Olímpico. A elegir entre ellas, o a acordarlas alguna vez entre sí." 


Vuelvo a releer las “Memorias” con frecuencia. Es un libro que debería poder leerse varias veces a lo largo del tiempo, pues está lleno de sabiduría y frases profundamente hermosas que siempre nos desvelan algo nuevo sobre nosotros o nuestra sorprendente naturaleza. Nos invita a reflexionar sobre asuntos que a todos nos alcanzan: el amor, la vejez, las pasiones, el poder, la muerte y la fragilidad de la existencia. Yourcenar consiguió con esta novela dar voz y latido a la memoria de un gran hombre, cuya vida, inventada o certera, ya siempre alcanzará la inmortalidad y tendrá para la posteridad la mirada azul y evocadora de su autora. La de Yourcenar y la de los cientos de lectores de todo el mundo que formamos con ella parte de la Gens Aelia y hemos tenido la suerte de sucumbir a esta cumbre de la Literatura. "Memorias de Adriano" es más que un libro. Es un compendio sobre una filosofía del vivir. Una de esas lecturas que, con suerte, a veces, pueden marcar un antes y un después en la forma de entender una vida y ayudarte a encontrar en el mundo tu lugar. 

Juan García Larrondo recomienda en Diario de Cádiz el libro de Marguerite Yourcenar "Memorias de Adriano" con motivo de la celebración del Día Internacional del Libro 2019

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El gaditano Juan García Larrondo ha recibido importantes reconocimientos a su trayectoria literaria como, por ejemplo, en el Premio Internacional “Teatro Romano de Mérida” por “El Último Dios”, texto inspirado en las “Memorias de Adriano” de Marguerite Yourcenar, el Primer Premio “Marqués de Bradomín”, el Segundo Premio de Teatro “Hermanos Machado” o el IX Premio “El Espectáculo Teatral” En 2012, su versión de la obra de Albert Camus “El estado de sitio”, galardonada con el Primer Premio "Alfred de Musset" de adaptaciones teatrales, sirvió para inaugurar los actos conmemorativos del Bicentenario de la Constitución de Cádiz. En 2013, fue elegido finalista del Premio Andalucía de la Crítica en su modalidad de Teatro por "Celeste Flora", una de las piezas más conocidas y representadas de toda su carrera. 

Tras más de treinta años vinculado con el mundo del teatro, Larrondo sigue compaginando su labor como dramaturgo con su afición hacia otros géneros como la poesía o la fotografía y, ocasionalmente, con su trabajo como guionista para series de televisión. En 2018 fue nominado al Premio Lorca de Teatro Andaluz como mejor autor teatral por su obra "Bendita Gloria", publicada en Artezblai Editorial. 


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EL DÍA DEL LIBRO EN DIARIO DE CÁDIZ

Escritores, cantantes, empresarios, políticos, actores y músicos de la provincia de Cádiz proponen sus lecturas favoritas para celebrar el 23 de abril. Personalmente, aprovecharía esta fiesta de los libros para recordar que #elTeatroTambiénEsLiteratura y que #ElTeatroTambiénSeLee, pues tenemos un repertorio universal de obras teatrales maravilloso pero, si tuviera que destacar un libro crucial para mí como escritor y como persona, creo que ese sería, naturalmente, "Memorias de Adriano" de Marguerite Yourcenar que es un compendio sobre la filosofía del vivir. Una de esas lecturas que, a veces, pueden marcar un antes y un después en la forma de entender una vida y ayudarte a encontrar en el mundo tu lugar.
Gracias a Diario de Cádiz por este estupendo artículo.


martes, 19 de febrero de 2019

PRESENTACIÓN DRAMATIZADA DEL LIBRO “THEATRVM FUGIT” EN CÁDIZ

El pasado miércoles 25 de abril de 2018, a las 19.30h. se presentó en la Biblioteca Pública Provincial de Cádiz el libro THEATRVM FUGIT de Juan García Larrondo, dentro del ciclo "Letras Capitales" organizado por el Centro Andaluz de las Letras.

De Izquierda a derecha, Désirèe Ortega Cerpa, Charo Sabio, Mercedes Escolano, Juan García Larrondo, Pepe Bablé y Manolo Morillo durante el acto de presentación y lectura dramatizada del libro "Theatrvm Fugit"
 JUAN GARCÍA LARRONDO reúne en “THEATRVM FUGIT” (Editorial Dalya) una selección de su producción dramática más temprana, sus primeros dramas, expresamente revisados para esta edición. “El último Dios”, texto inspirado en las “Memorias de Adriano” de Marguerite Yourcenar que los actores Emilio Gutiérrez Caba y Paca Gabaldón ya representaron con gran éxito en la década de los noventa, “Zenobia”, un texto sobre la reina siria de la antigua Palmira cuyo argumento, aún hoy día, vuelve a estar de lamentable actualidad  y “Al Mutamid”, una semblanza sobre el rey poeta andalusí que se representó en los Reales Alcázares de Sevilla y que en su día pudieron contemplar miles de espectadores.

De Izquierda a derecha, Désirèe Ortega Cerpa, Charo Sabio, Mercedes Escolano, Juan García Larrondo, Pepe Bablé y Manolo Morillo durante el acto de presentación y lectura dramatizada del libro "Theatrvm Fugit"
El volumen, que recupera los textos de naturaleza más "historicista" del autor, se completa con la pieza breve e inédita hasta ahora “Theatrvm Fugit (Póstumo en Tercera Persona)" que, además de servir de colofón, da título genérico al libro y narra un viaje iniciático del propio autor por el conjunto de su obra dramática en compañía del poeta Federico García Lorca. 

Mercedes Escolano y Juan García Larrondo
El dramaturgo gaditano fue presentado por la escritora Mercedes Escolano, quien afirma en el prólogo que en “Theatrvm Fugit” se entrelazan algunas de las mejores cualidades de nuestra tradición teatral con la pulsión de uno de los dramaturgos más originales de su tiempo. No en vano –añade-  hay mucho de “arqueología romántica” en este teatro del pretérito que se nos escapa, como indica el título, fugaz, como una nave o como una sombra, pero que pervive por ser también espejo de su época, fantasía o tránsito al teatro del mañana. 



En el acto, enmarcado dentro del Ciclo de Letras Capitales organizado por el Centro Andaluz de Las Letras, intervinieron también los actores Pepe Bablé, Manuel Morillo, Désirée Ortega y Charo Sabio, quienes realizaron junto al propio autor y a la presentadora una lectura dramatizada de la obra que da título al volumen y de la que, a continuación, se ofrecen algunos fragmentos grabados en vídeo.





Arriba, algunos momentos grabados de la lectura

Muchísimas gracias a todos los que llenasteis el salón de actos de la Biblioteca Pública Provincial de Cádiz para asistir al acto de presentación y la lectura dramatizada de "Theatrvm Fugit" organizado por el Centro Andaluz de las Letras. Conseguisteis bajar las estrellas a la altura de mi corazón o, al menos, elevarlo a donde ellas suelen estar. Y me hacía mucha falta todo ese amor y toda esa generosidad ¡Gracias!

El salón de actos de la Biblioteca estuvo prácticamente lleno de público asistente

Momentos después de la presentación con algunos de los asistentes y participantes

Momentos después de la presentación con algunos de los asistentes y participantes

Momentos después de la presentación con algunos de los asistentes y participantes

Momentos después de la presentación con algunos de los asistentes y participantes

Momentos después de la presentación con algunos de los asistentes y participantes

Momentos después de la presentación con algunos de los asistentes y participantes
Momentos después de la presentación con algunos de los asistentes y participantes

Momentos después de la presentación con algunos de los asistentes y participantes

Tras el acto, la librería Manuel de Falla de Cádiz vendió ejemplares que fueron firmados por el autor y se brindó con unas copas de vino de la tierra.

Libro disponible PULSANDO AQUÍ

“Theatrvm Fugit” ha sido publicado por Editorial Dalya puede adquirirse en librerías o en la siguiente dirección: http://theatrvm-fugit.edalya.com/






LA NOTICIA EN LOS MEDIOS:



Diseños realizados por José Díaz Cardero para la promoción del libro

Diseños realizados por José Díaz Cardero para la promoción del libro


lunes, 7 de mayo de 2018

"EL ÚLTIMO DIOS" REVISADO Y RECUPERADO 30 AÑOS DESPUÉS CON UNA NUEVA EDICIÓN EN "THEATRVM FUGIT"

Portada diseño de José Díaz Cardero a la nueva edición de "El último dios" de Juan García Larrondo incluida en el volumen "Theatrvm Fugit" (Editorial Dalya, 2017)
PRETEXTO (Prólogo del autor a la última edición) 
A veces hay lecturas que pueden marcar un antes y un después en la forma de entender una vida. Páginas, frases y palabras que se te adhieren al corazón y regresan a lo más profundo de tu memoria como si hubiesen encontrado el sitio exacto al que siempre pertenecieron o volvieran al lugar del que no se deberían jamás haber marchado. Imágenes y verbos que, aun siendo fruto de la imaginación y el talento de otros, redundan en nuestra voz interior con un acento familiar, casi propio, y te conectan con el acervo emocional e intelectual de un mundo que, de repente, reconoces y en el que, al fin, hallas asilo y alimento. En ocasiones, hay lecturas que son como espejos en donde lees y ves por primera vez el libro de tu alma: ese retrato de ti mismo que desde siempre hubieses deseado esbozar y describir. Hay lecturas que, para un escritor, suponen al mismo tiempo el alfa y el omega de su parábola creadora, su manantial y a la par su maldición: la causa, el porqué e, incluso, puede que su propia conclusión. Tuve la fortuna de comprobar y de sentir algo similar a este milagro del que escribo tras leer, con apenas veinte años, una de las mayores cimas literarias de este tiempo. Me refiero, naturalmente, a “Memorias de Adriano” de Marguerite Yourcenar.

Diseños de José Díaz Cardero a la nueva edición de "El último dios" de Juan García Larrondo incluida en el volumen "Theatrvm Fugit" (Editorial Dalya, 2017)
Reconozco que he perdido la cuenta de las veces que he leído ya ese libro, a mi juicio, maravilloso e insuperable. Ni soy ni seré el último en ser atrapado por la magnífica novela de Yourcenar ni es mi pretensión hacer aquí una loa sobre su altísimo valor literario, sobradamente reconocido por todos. Solo sé que cuando me perdí entre sus páginas por primera vez, ya, de alguna manera, sospechaba que lo hacía precisamente para encontrarme o, al menos, para hospedarme entre las evocaciones y las fantasías de un pasado que se me antojaba mucho más cercano al presente que por aquel entonces respiraba. De hecho, parte de mi adolescencia se quedó para siempre en ese espacio indeterminado donde, de vez en cuando, retorno de forma inevitable y, al mismo tiempo, otra parte de mí envejeció de manera prematura al tratar de huir de unas sombras que, en el fondo, me aterraban por ser tan semejantes a mí como contrarias. Necesitaba madurar a toda prisa y en todos los aspectos si quería lograr alguna vez escribir un libro “a la manera” del que había escrito “Marguerite”. Confieso que llegué a enamorarme de su autora (y de su obra) casi más que del protagonista de la novela: ese Adriano al que tanto he buscado o soñado después en museos de medio mundo, en interminables bibliografías, en otros rostros, en otros brazos o extendiendo a la oscuridad mis manos en el aire. Ya desde hacía tiempo, gracias a los manuales de Arte y de Historia, poseía una vaga idea de quién era aquel barbudo emperador cuyos bustos, delirios arquitectónicos y amoríos tanto me fascinaban. A esas alturas, mis preferencias personales e intelectuales empezaban a aclararse y llevaba practicando algunos años ya el oficio de escritor advenedizo. Pero el “Adriano” de Marguerite me desbordó, me desnudó, incluso creo que me dejó algo obsesionado de por vida. La redacción en primera persona de sus supuestas “memorias” me abrió las puertas de la Literatura en mayúsculas y, sobre todo, le dio alas a mi imaginación justo en el momento en que aprendía a alzar el vuelo. Iluminado e impaciente, quise entonces aunar en una sola todas mis querencias: mi pasión por escribir, mi pasión por el teatro, mi pasión por las civilizaciones antiguas y la pasión propia e inconsciente de un muchacho de mi edad, enamorado de causas imposibles y al que el amor ya le había sumergido el corazón en un río imaginario nada similar al Dios del Nilo…

Juan García Larrondo en Villa Adriana, Roma. 1989. Foto de Pepe Carretero.
Yo osé y escribí. El miedo a un texto pueril y vacío me acompañó siempre, desde luego, pero entonces no era totalmente consciente de mi demasía. Mis propios límites literarios me asustaban, por supuesto. Y lo intenté remediar con la máxima documentación que pude recabar y leer en la época sobre los hitos de Adriano. De esta forma tan temeraria concluí la primera versión de El último Dios a principios de un mes de noviembre de 1987.

Portada y solapa de la 1ª Edición de "El último Dios" de Juan García Larrondo publicada por la SGAE con motivo del II Premio Internacional Teatro Romano de Mérida 1989
Osé y me perdí en sus vidas y en sus obras, incluso hice “mías” frases que estaban ya magistralmente redactadas. La “identificación” fue tan orgánica, tan física, y mi atrevimiento tan impulsivo, que ni siquiera reparé en si estaba o no estaba haciendo lo correcto. Me sentía autorizado, como si formara parte de una “familia” y hubiera sido también testigo y protagonista de aquellas existencias tan “cercanas” a la mía. Obviamente, yo no era el único que había anhelado compartir tan hermosos ideales en sus sendas creadoras y, con el paso del tiempo, son muchas las “adaptaciones”, “inspiraciones” o “incursiones” que otros, al igual que yo, han creado o crearán a partir de su visión de estas “Memorias”. Y también, justo es reconocerlo, han sido frecuentes las ocasiones que he sentido una gran vergüenza personal y literaria por haber acometido semejante imprudencia. Para bien o para mal, así comencé mi andadura como dramaturgo y así nació “mi Adriano”, que no es del todo mío y que, sin embargo, lleva parte de mis genes: Partiendo del libro de Yourcenar, de muchas horas de estudio de las fuentes y otros autores y, por supuesto, de la recopilación de mi propia experiencia en la vida. Ser un poco Antinoo y un poco Adriano. Sentir hacia ellos y sus tiempos un amor tan ingenuo como intangible. Poder escribir lo que uno cree haber vivido y, sin embargo, no poder justificarlo. De todo extraer hasta el último aliento, hasta el último vestigio de divinidad. Ser un poco Marguerite, un poco Sabina, un poco héroe y también cobarde. Ser a veces como un Dios: “si cabe, más que Dios”.

Fotomontaje imposible de Larrondo posando junto a Yourcenar durante una visita a la isla de Maine que jamás se produjo.
Recuerdo mi deseo, al acabar el primer texto más o menos definitivo, de traducir el original y enviárselo a Marguerite a su particular isla de Aquiles, en el estado norteamericano de Maine. ¿Debía atreverme? ¿Podría permitirme encima semejante desfachatez? ¿Qué remedio me quedaba? Estaba enamorado y no hay nada más poderoso y arrogante que un corazón joven, ávido de amor, que necesita la confirmación y la aprobación del ser amado. Necesitaba una palabra suya... y después lo habría aceptado todo: su indignación o su condescendencia, su risa, su comprensión o finalmente su silencio. ¿Quién era yo? Estaba dispuesto, incluso, a enterrarlo para siempre si ése hubiese sido su deseo. Pero como algo casi perverso, tuve noticia días después de su muerte. Marguerite había muerto. No pude acordarme de los lugares “comunes” tantas veces escuchados, sin embargo los imaginé. Sí, se muere a cualquier edad, pero no así, no en ese momento. Había empleado la palabra agonía. ¡Iluso! La palabra duelo. ¿Cómo atreverme? La palabra pérdida. ¡Qué absurdo! Marguerite había muerto.

Marguerite Yourcenar
Me sentí solo, hundido. A veces en la orilla de un río, idénticamente muerto, y otras, llorando en el puente de un barco que navegaba por el Nilo hacia un estigio mar. El último Dios estaba escrito pero, para mí, ya no tenía ningún sentido. Ya nunca pertenecería a su familia. Marguerite había muerto.

Marguerite Yourcenar ante un colosal busto de Antinoo
Años después –probablemente siempre– vuelvo a encontrar a ese emperador enfermo y, una vez más, lo hago para comprobar que aquella pasión “nuestra” continúa siendo inextinguible y desproporcionada. Vuelvo a releer las “Memorias”... Retorno a trabajar sobre ellas e, incluso, a olvidarlas; insisto en descender a los mismos infiernos y en elevarme a inalcanzables olimpos. Nuevas lecturas, traducciones, hipótesis... Novedosas perspectivas, caligrafías o palabras para volver a decir lo mismo y cometer idénticos errores. No se puede intentar embellecer lo que es, a mi juicio, de la más absoluta belleza. Ninguna de las frases que escribí en la primera versión de esta obra o en las de esta última son dignas de añadirse a las que ya están perfectamente ubicadas en su lugar correcto en el texto de Yourcenar, que jamás fue mi intención "adaptar" ni en su todo ni en ninguna de sus partes. Así que me he vuelto a lanzar al vacío, me he desprendido más que nunca de su novela y creo que, al final, “mi Adriano” ha acabado siendo una ucronía diferente, una obra escindida a la par que respetuosamente emparentada, con entidad propia y compatible con cualquier otra pues, en el fondo, todas son invenciones -tan reales como inverosímiles- de unos creadores que estamos a miles de años de los acontecimientos verdaderos y que escribimos en tiempos mucho más innobles. Pido disculpas a sus manes y a la Historia. Y lo hago en el nombre del amor: de ese amor que solo yo imagino compartir en mi cabeza y que confío otros sigan cultivando también en sus memorias.

Juan García Larrondo en una de las últimas visitas a Villa Adriana, en 2007. Fotografía de José Díaz Cardero.
Por todo ello, a estas alturas, ya más próximo en edad al anciano emperador que al joven prematuramente divinizado, me conformaría tan solo con poder considerarme un miembro más de esa “Gens Elia” que, a través de generaciones, aún pervive entre nosotros y a la que, sin más excusas, aporto este texto y mi pulsión para que trascienda a quien interese o para que permanezca en el olvido. Es curioso, pero mucho -casi todo lo que aprendí y me mostró la vida a los veinte años- sigue estando aquí varias décadas más tarde. Algunos de los seres o de las vivencias que me han hecho así, incluso hasta hoy, son los susurros que gritan en las entrelíneas de El último Dios, una obra que, creo, jamás dejaré de escribir y de arrepentirme de haber escrito. Asumo el vacío y el silencio. Esta última versión corresponde a otra Era mucho más lejana de la inmortalidad y de aquel “saeculum aureum”. Aquí queda, para bien o para mal, una reescritura más. Supongo que la penúltima, pues serán el lector o el espectador del porvenir quienes tengan siempre en su propio dios la última palabra. 

El Puerto, Otoño de 2016.

El autor frente a sí mismo, en 1987, fecha en que escribió "El último Dios" y, a la izquierda, casi tres décadas después. ¡Tempus Fugit!
"Theatrvm Fugit" de Juan García Larrondo. Disponible en http://theatrvm-fugit.edalya.com/
 MÁS INFORMACIÓN:

http://www.juangarcialarrondo.com/loqueestaenlosescritos/teatro/elultimodios/ 
http://buscautores.aat.es/obra/el-ultimo-dios-2/ 


sábado, 24 de marzo de 2018

"MIS PRIMERAS PATRIAS FUERON LOS LIBROS"

Juan García Larrondo
📚"El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez nos miramos con una mirada inteligente; mis primeras patrias fueron los libros." (M.Yourcenar: "Memorias de Adriano")

"MIS LECTURAS PREFERIDAS" en el #DíadelaLectura

"Me han pedido para mi intervención esta tarde en la Biblioteca de El Puerto que hable sobre algunas de mis lecturas favoritas. No es fácil quedarse con una sola obra de entre todo lo leído, ni siquiera con 100, pero, si tuviera que elegir, destacaría al menos tres títulos o autores que, por una razón u otra, me han ayudado a ser el hombre que ahora soy y que, a la par, escribe: Las novelas de Julio Verne estimularon mi fantasía y mi creatividad en las primeras lecturas infantiles, con la Poesía y el Teatro de Federico García Lorca aprendí la alteza de la Literatura y a jugar con la magia de las palabras hasta convertir el drama en una suerte de vocación casi amorosa. Con la lectura de las “Memorias de Adriano” de Marguerite Yourcenar encontré incluso un lugar en el mundo al que pertenecer o al que volver para encontrarme. Cuando puedes hacer tuyas las frases que han salido del talento de otros, es casi como un acto de amor, como un reencuentro. De alguna manera, es entonces el propio libro quien elige por ti”


🕖El escritor Juan García Larrondo intervino el pasado 7 de marzo en la Biblioteca Pública Municipal "Poeta Rafael Esteban Poullet" de El Puerto de Santa María en una nueva edición del ciclo “Mis Lecturas Preferidas” organizado por El Puerto de Santa María - Cultura. Durante el acto, que comenzó a las 19 horas en el Centro Cultural Alfonso X El Sabio, el dramaturgo portuense habló sobre algunas de las lecturas que han sido cruciales tanto para su vida como para su trayectoria como autor. (Diario de Cádiz)


🎭📖 Larrondo lleva ya más de 30 años dedicados a la Literatura y, como autor teatral, ha recibido varios y prestigiosos reconocimientos. Acaba de reeditarse una revisión de sus primeros textos bajo el título de “Theatrvm Fugit” y la editorial ARTEZ, Periódico digital de las Artes Escénicas y Visuales ha publicado recientemente también su “Bendita Gloria”, cuyo espectáculo interpretado por la compañía gaditana Albanta podrá verse la próxima semana en varias localidades portuguesas dentro del FITA - Festival Internacional de Teatro do Alentejo. En Abril, el grupo Odisea Compañia Teatral, estrenará en el Real Teatro de las Cortes de San Fernando la nueva versión de “Celeste Flora”, una de las obras más conocidas del dramaturgo portuense, y otra de sus comedias, “Agosto en Buenos Aires” podrá escucharse de manera dramatizada próximamente en Granada dentro de el ciclo organizado por la Fundación SGAE “El Teatro se Lee en La Alhambra”.