EL ANDREION

Quieran tus dioses y los míos
que Amor nos alimente el vientre.
No hay ser más afortunado
que aquel que bebe en unos labios
a un dios enamorado y a su sangre.
(De "Ecbatana", 1998)

BITÁCORA DEL ESCRITOR ESPAÑOL JUAN GARCÍA LARRONDO.

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sábado, 27 de junio de 2015

DOS VISIONES DE "AGOSTO EN BUENOS AIRES": JOSÉ MANUEL ARIAS Y MORALES LOMAS ESCRIBEN SOBRE LA OBRA.


“VERANO Y TANGO”
 por JOSÉ MANUEL ARIAS
Autor Teatral y miembro de la Asociación de Autores de Teatro.

*

“Observo la realidad que me circunda y, en apariencias, todo ha cambiado mucho y demasiado rápido. Pero no es verdad. Solo es una quimera”. Son palabras del autor, Juan García Larrondo, antes de ahogarse un agosto en Cádiz como nos confiesa, iniciando tal vez por ello, un viaje llamado “Agosto en Buenos Aires”, un melodrama de corte costumbrista en un Cádiz imaginario.

El autor Juan García Larrondo nos presenta en esta obra a una pareja, Jacinto y Zakarias, dispuestos a iniciar un viaje a Argentina para lo cual han alquilado su ático en Cádiz. Conocerán a sus eventuales inquilinos, Aurora, una joven embarazada en extrañas circunstancias, y su madre Hiperbórea Mallé, una estrella del bel canto venida a menos, y que curiosamente vienen de Argentina para conocer España. Pero un problema inesperado les hará cancelar el viaje a la pareja y deciden compartir el ático bajo la catarsis de lo sugerente y prometedor. Y lo que en principio podría ser algo divertido, se va convirtiendo poco a poco en un delirio, provocado principalmente por la artillería fantasmagórica de Hiperbórea, que,  empeñada a toda costa en buscarle un marido a su hija Aurora, recurre a la magia negra para que Jacinto se fije en ella bajo la perpleja incredulidad de Zakarías.

Comedia de enredo escrita para la acción dramática con unos personajes bien construidos, apoyados en todo momento por unos diálogos eficaces y sugerentes que alientan el disparate en cada escena. Se agradecen además en su lectura las acotaciones meticulosas que ayudan al lector en todo momento a subir de nivel y vivenciar cada escena.

Juan García Larrondo nos demuestra que conoce a la perfección los recursos de la comedia, como la anticipación y las pequeñas confesiones inconfesables que cada personaje principal le brinda al público, apoyándose su desenlace en situaciones corales donde se precipitan con maña y soltura los personajes secundarios para aclarar y poner las cosas en su sitio.

En Agosto en Buenos Aires se respira a Arniches, a los Álvarez Quintero, a Jardiel Poncela, lo que en buena medida alienta su merecida y esperada puesta en escena. Juan García Larrondo se adentra con natural escepticismo en el terreno de las relaciones personales, siempre llenas de apariencias y normalidades por la fragilidad que las sustentan. Y subrayar el mérito del autor adentrándose en ese género tan difícil siempre de escribir como es el de la comedia.


Juan García Larrondo, autor de títulos como El Último DiosMariquita aparece ahogada en una cesta, Noche de San Juan, o Celeste Flora, su obra más representada, gana con Agosto en Buenos Aires el IX Premio El Espectáculo Teatral. Y felicitar a Ediciones Irreverentes por la edición de esta obra, cuidada en su formato, manejable y de fácil lectura.

Publicado en revista “LEER TEATRO”. Nº 6. “DE AQUÍ Y DE AHORA. TEATRO ESPAÑOL CONTEMPORÁNEO”
JUNIO 2015. EL KIOSCO TEATRAL. ASOCIACION AUTORES DE TEATRO.





"EL TEATRO DE JUAN GARCÍA LARRONDO"

“AGOSTO EN BUENOS AIRES”
Por FRANCISCO MORALES LOMAS

Agosto en Buenos Aires de Juan García Larrondo obtuvo el IX Premio El Espectáculo Teatral (Ediciones Irreverentes, Madrid, 2014). García Larrondo define esta obra como “melodrama gaditango y cósmico”, y acaso divertimento que bromea con cosas serias sobre temas tan de actualidad como la homosexualidad, la aventura enloquecida de los políticos y la decadencia de las divas o divos y sus espectáculos televisivos.
Una opereta bufa que aspira también a mostrar las claves de la aventura amorosa en sus diversas dimensiones y los juegos de pasiones y mentiras o medias verdades que se encierran cuando se palpa esa esfera de la sentimentalidad. Existen el humor negro y la circunstancia mágica como elementos con los que discernir una aventura en la realidad que acaba siendo una incursión en un mundo sorprendente y desestabilizado, porque a medida que avanza la acción esos personajes reales, de carne y hueso, acaban derivando en paradigmas de una fábula a lo tartufo con la licencia imaginaria de fantasmas que son vistos solo por una persona, como emblema o reproducción de que la memoria, lo realizado, siempre se guarda en el magín como un acto de consciencia que puede pervertir toda una vida. Siempre se convive con el pasado y pocas veces se es ajeno a su influjo.
La obra está desarrollada en tres actos con un añadido final a modo de coda, una escena última que es como una especie de anuncio de inicio para provocar la sonrisa final del espectador y una presunta circularidad. Está ambientada en Cádiz en un tórrido mes de agosto de finales de los noventa del siglo pasado, y plantea la historia de una pareja de homosexuales que tienen previsto hacer un viaje a Buenos Aires (de ahí el título). Con este motivo alquilan su piso a una mujer y su hija que son precisamente argentinas y están en España de paso. Sin embargo, el viaje de los españoles se impide y acaban conviviendo los cuatro en el mismo piso. A partir de ese instante, el único objetivo de la madre, HIPERBÓREA MALLÉ, es conseguir que su hija conquiste amorosamente a JACINTO, que vive enamorado de su pareja ZAKARÍAS. Los filtros amorosos elaborados a partir del flujo vaginal mezclado con el mate harán milagros y JACINTO, como en éxtasis, acabará abandonando a ZAKARÍAS cayendo en brazos de AURORA BOREAL MALLÉ, con lo que el melodrama está servido.
Poco a poco se irá aclarando el misterio en torno a esta pareja de mujeres: “Te conozco (dice AURORA BOREAL MALLÉ a su madre) y sé que no habríamos huido del país si no hubiese algo más que vos sabés”. La más dominante y agresiva es HIPERBÓREA, una diva de ópera venida a menos, forjada en los ámbitos de la corrupción, la manipulación y el despropósito, cuyo objetivo ha sido seducir a políticos incautos. Su salida de Argentina se debe a un affaire con uno de ellos, de lo que se ha derivado el embarazo de su hija AURORA BOREAL MALLÉ y, una vez en Cádiz, tiene un nuevo en el magín: “Cazaremos a un hombre como sea y cuando volvamos a Argentina, sobornaremos a la prensa, nos forraremos haciendo un tour televisivo y lo desmentiremos todo con exclusivas…”

HIPERBÓBREA es realmente el alma dramática de la obra, en torno a ella, sus conflictos emocionales, su pasado, ese desdoblamiento entre al realidad y la ficción y sus demonios particulares (que aparecen en cualquier momento y al que ella coloca simbólicamente dentro del frigorífico) pivota gran parte del sentido último de la representación. Es un hallazgo incontestable de García Larrondo por su originalidad y fuerza dramática. A medida que avanza la obra mostrará esa baraúnda de personajes fantásticos, esos fantasmas que le echan en cara su pasado y su perverso modus operandi, advirtiendo así que no viene sola con su hija sino acompañada por una serie de prototipos de su pasado (escuchados y vistos solo por ella) que tratarán de vengarse cuando puedan, como así harán en una de las simpáticas escenas finales cuando HIPERBÓREA decide ir a nadar. El resultado final lo dejamos para el lector o el espectador en su caso.
Conceptos como la comida (la glotonería) y el sexo, tan primarios y necesarios se convierten también en instrumento para la reflexión vital y el sarcasmo como cuando dice AURORA BOREAL MALLÉ en un monólogo: “¿Y la masturbación? ¿A qué se creen, sino, que me dedico mientras que no como? Pero ya hasta el onanismo frenético dejó de consolarme”.
El planteamiento dramático de García Larrondo muestra su profundo conocimiento sobre la puesta en escena y una creatividad importante en los diálogos siempre imprevistos y ágiles que permiten aventurarnos en una obra imprevisible e impredecible pero en la que, en principio, todo se produce con una síntesis fantasmagórica entre lo mágico y lo real y en un espacio reducido como es una vivienda. La ironía y el sarcasmo se cuelan con dulzura y habilidad y comprensión de la homosexualidad  contrastada con la homofobia de sus personajes femeninos, como cuando dice HIPERBÓREA MALLÉ: “!Jacinto es víctima del progreso! ¿No viste? Zakarías es quien le contagió esas equívocas tendencias de invertido y le obliga a practicarlas en contra de su voluntad (…) Hoy las hembras no saben estar a la altura de los machos”. También y, en esa línea de pensamiento retrógrado, siempre hay oportunidad para el sarcasmo en algunos de los comentarios de estas sobre los españoles a los que con socarronería considera unos “liberales”, no acabando de reconocer la trascendencia del amor y sí unos recursos a la moralina tradicional y a la degradación de la especie que conforman ese mundo de mujeres vindicativas de la que se salvará al final AURORA BOREAL, casi haciendo honor a su nombre. El hombre para ellas es eso, una animal estúpido al que hay que se seducir fácilmente con unos filtros de amor que no son otra cosa que el flujo vaginal. No lo lograrán con ZAKARÍAS que desde el primer momento se mostrará profundamente crítico con ellas.
García Larrondo en el exordio inicial titulado “Expiación” explica que existen mucho de referencias autobiográficas en la obra y se originó como un “resentimiento crónico” que aspiraba a ser una comedia costumbrista y acabó convertida en esperpento. En el fondo siempre existe una búsqueda de la felicidad truncada y una cierta podredumbre cuando no se conservan criterios racionales o sentimentales para hacerla compatible con la libertad y los afectos.

PUBLICADO EN BLOG “LITERATURA ESPAÑOLA ACTUAL” DE FRANCISCO MORALES LOMAS Y EN REVISTA “ALHUCEMA” 2015.



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